Inicio Fútbol Ferrol LA CONTRACRÓNICA por Jorge Deza – La flauta del Titanic

LA CONTRACRÓNICA por Jorge Deza – La flauta del Titanic

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Estadio de A Malata. Foto: J.M. Varela



Las derrotas cosechadas por el Racing ante Talavera de la Reina y Artístico Navalcarnero han reforzado el proverbial pesimismo ferrolano. Sin resultados alentadores, sin sensaciones palpables, es complicado ver la permanencia como algo factible. Restan catorce oportunidades para seguir en la “división de bronce” y las cuentas son claras: hay que ganar, como poco, la mitad de los partidos en disputa.

Cinco puntos separan ahora a los de verde botella de la plaza de promoción de permanencia. Pero podrían ser también cinco de desventaja con la 15ª posición (la primera libre de peligros) si el Toledo venciese a la Gimnástica Segoviana en el partido que tienen pendiente de la pasada jornada. La urgencia llama a la puerta del Racing. Ya no hay margen de espera. El agua nos sube al cuello.
Lo del cuadro ferrolano es como el Titanic en pleno hundimiento. Ya llegaron los botes salvavidas, pero el caso es saber usarlos y tener la firme decisión de lanzarse al mar y remar a puerto seguro. El violinista no está tocando. Y no podemos esperar más a que alguien haga sonar la flauta. Aquí todo el mundo corre que se las pela, y no queremos ver caras largas, cabezas gachas ni brazos abajo como vimos en algunos flashes ante talaveranos y navalcarnereños. O tocamos todos, y ya, o estamos “tocados”.

El Racing posee dos bazas a explotar. Una de ellas es el factor cancha. Ocho de los partidos que tiene por delante el conjunto que prepara Ricardo López se disputarán en “A Malata”. Eso no garantiza absolutamente nada, porque desde la temporada pasada los números a la orilla del Sardina son para echar a correr. De hecho, de los últimos treinta y un partidos disputados como local en liga (los de la campaña 2016/17 y los que van jugados de la presente), el Racing perdió la friolera de quince y empató cuatro. O sea, solo ganó en casa el 38,70% del total. Pero si los verdes quieren salvarse, y nadie duda de ese propósito, van a tener que dar el do de pecho ante sus incondicionales. Pero de una forma categórica. Se tienen que acabar la duda, la pifia y el miedo. Y aunque esta temporada es más amarga que el jarabe Pectosan y los jugadores a veces merecen una ración de bofetadas y una sesión de latigazos, pero porque les queremos, porque son nuestro equipo y solo deseamos verles ganar; van a necesitar los esmeraldas que la afición esté a tope con ellos en los partidos que quedan. Tomémoslo como una liguilla de 14 partidos en la que el premio es la New Age que nos espera cuando todo esto acabe. Pero por encima de todo porque es el Racing, casi 99 años a las espaldas, lo que está juego.

Jugadores del Racing celebrando. Foto: Bruno Penas

El Guijuelo es lo primero. Y les aseguro que no irán a Ferrol a repartir jamones al saltar al campo al estilo de los del Atlético Astorga con sus legendarios mantecados. Luego pasarán por el antiguo solar de la “Peninsular” la Gimnástica Segoviana (ese día ya sabremos si estamos mucho mejor o mucho peor que ahora), el Atlético de Madrid B, el sorprendente Rápido de Bouzas, el Toledo, el San Sebastián de los Reyes, el Valladolid B y el Rayo Majadahonda. Cuatro rivales directos (si incluímos al equipo guijuelense, que nos saca nueve puntos) a los que habrá que ganar por lo civil o por lo otro. Y cuatro equipos más de los cuales tres luchan por la FA2. El menú será rico y variado.
Fuera de casa tenemos visitas muy complicadas (¿qué no lo es esta temporada para el Racing?): al Pontevedra (a vida o muerte), a la Unión Adarve, al Celta B, al colista Cerceda, al potentado Fuenlabrada y al “chulapo” Real Madrid Castilla. Tres de las excursiones (incluyendo la del madrileño barrio de El Pilar, pese a que Unión Adarve nos aventaja en nueve puntos) contra rivales de nuestra liga. En “Pasarón” saltarán chispas. O nos comemos el granate o nos convierten en pasta de celulosa. Eso sí, influirá mucho en esa apasionante pendencia lo que se haya hecho ante el Guijuelo, porque el próximo fin de semana solo vale ganar. Y de los feudos de Unión Adarve y Cerceda no deberíamos salir de vacío bajo ningún concepto. Hasta Manquiña lo suscribiría.

Tirando por lo bajo, firmamos cinco victorias y dos o tres empates. O sea, unos 39 ó 40 puntos al final de liga que no asegurarían al 100% la permanencia. Tirando por lo alto -pero sin pasarse- apostamos por un triunfo más y dos o tres empates. Es decir, rebasaríamos por los pelos la barrera de los 40 puntos y tendríamos más opciones de salvación.
Hasta aquí las cuentas de la lechera. Pero las preguntas que se hace la sociedad de consumo son: ¿Está capacitado el Racing para sacar este “marrón” adelante? ¿Con qué nos quedamos a 6 de febrero? ¿Con las buenas -cada vez más difuminadas- sensaciones del primer tiempo de Abegondo? ¿Con las pachorras de los segundos tiempos de Coruxo y Navalcarnero? ¿Con la pésima imagen ante el Talavera de la Reina? ¿Es suficientemente fuerte el Racing para asumir el rol de equipo que lucha por la permanencia?
El estado de ánimo y la moral son cosas diferentes. Lo primero es más físico, cambiante y puntual y lo segundo es mental y más firme si tiene buenas bases. Me da que el ánimo no está en su punto de cocción con tanto varapalo y la moral necesita más lecciones. Pepe Criado, presidente hasta junio, insiste de vez en cuando en su mantra favorito, “el Racing no está muerto”, pero de tanto repetirlo algunos se mueren de ansiedad.

Ricardo López sufrió de lolindo en la banda. Foto: Bruno Penas


Los resultados son el medicamento genérico exento de recortes y privatizaciones salvajes que todo lo cura. Habrá que ir partido a partido -que dirían los clásicos-, para buscarlos, tener claro que no puntuar es dar pasos hacia el descenso y que, aún teniendo todavía margen de error, si no hay victorias la salida de este laberinto se irá estrechando como una estenosis. Da miedo ver que por abajo están saliendo de la crisis demasiados equipos. Guijuelo, Unión Adarve, Coruxo, Pontevedra y Ponferradina o los tienen ya o están más cerca de los 30 que de los 20 puntos. Y mientras no terminen las jornadas 20 y 24 no sabremos si estamos realmente cerca o realmente lejos de la zona de salvación. Por ello hay que ganar para despejar tanta niebla, tanta condensación. Tanto moho.
La otra baza de la que debe sacar partido el Racing está en el encaje y en la aportación de las cinco incorporaciones efectuadas en enero. Álvaro Rey tiene calidad para adueñarse del extremo zurdo, aunque tenga más un perfil de escorarse al medio que de llegar a la línea a fondo para centrar. Abel tiene que dar mucha movilidad y salida al balón en el centro del campo. A “Dardito” García se le vio en Navalcarnero con ganas de sacarle jugo a su primera experiencia europea. Arregui aún no debutó pero estamos deseando verlo en la línea de retaguardia. Lo mismo que a Diego Seoane, si es que llega a jugar esta temporada. Esta gente tiene que empezar a ser protagonista para saber qué puede dar, qué puede mejorar y cómo puede contribuir a que el grupo todo evolucione y saque frutos.

Hay una cosa muy clara. De ahora en adelante no queremos más comentarios o declaraciones de los futbolistas en los medios de comunicación. El racinguista solo desea que los jugadores hablen, griten, peleen y declaren en el campo. Terminó el turno de palabra, señorías. El tiempo de reflexión. El posado. Concluyeron los viejos eslóganes, los buenos deseos, los propósitos de enmienda, las frases hechas, los lugares comunes y los mantras al uso. Aburren. Hay una guerra en ciernes, con batallas por luchar y pendones por elevar al cielo. Llegó el momento de callarse y entrar en acción.


Jorge Deza para muchacalidad.com #FútbolFerrol