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OPINIÓN | Ganamos, perdimos, igual nos divertimos

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Foto: Luis Lorenzo / Cedida

Luis Santiago para muchacalidad.com   #FutbolFerrol


Desde hace mucho tiempo ya, mantengo la idea de que los niños y niñas son buenos por naturaleza. Mi amplia experiencia con ellos en el mundo del fútbol me ha demostrado además que a la larga son agradecidos: ni os cuento lo gratificante que es que una vez que crecen, tan sólo uno de ellos te recuerde como beneficiosa alguna de las enseñanzas o consejos dados en ese tiempo impagable que es la infancia. Quienes los estropeamos, maleamos y maleducamos SIEMPRE somos los mayores. He conocido padres de benjamines que llevaban anotados los minutos jugados, goles y asistencias de sus hijos. Otro me mostró mediante los conocidos Gráficos de Pareto, donde estaba la participación de su hijo en relación a las victorias del equipo alevín de primer año en el que participaba. Ni que decir tiene el catálogo de celebraciones y peinados de algún “capocannoniere” prebenjamin con la premisa de buscar a papá cada vez que anotaba.



Está muy bien el detalle de no publicar los resultados en categorías de iniciación, personalizado estos días a nivel mediático con el Racing Club Ferrol y lo doy por bueno. Pero es a todas luces, insuficiente. Y la explicación además, queda peregrina. 
Si alguien ha defendido a ultranza en el deporte de base que ganar o perder es lo menos importante ha sido y es un servidor. Pero decir que hay que defender “otros valores” y no la competitividad es ser un desconocedor del tema. El juego es competición: la escoba, la brisca, el parchís, el escondite, el pañuelo o la pilla… otra cosa es la importancia que se le dé al acabar al resultado final y por encima de todo la forma de comportarse durante el propio juego y la manera de buscar la victoria.


Claro que es fundamental, prioritario, esencial y obligatorio EDUCAR con el juego como vehículo pero entonces hay que cambiar muchas más cosas: escoger el perfil de estos entrenadores-educadores. Ver que hacen en los entrenamientos. Escuchar y supervisar como se dirigen a sus niños y niñas. Hacer una valoración y evaluación continua de ellos durante el curso. Vigilar el comportamiento de los padres, madres y demás familia en los partidos en relación no sólo al propio equipo si no al trato con los rivales….
Y los entrenadores?. Hace más de diez años que le propuse a la FGF hoy Real, que en los partidos de alevines hacia abajo el equipo que defiende debería esperar en su campo propio para no dificultar la salida del rival. El tema de dividir mediante cuartos el tiempo donde como en el baloncesto (del que nos queda tanto que aprender) todos los niños sean titulares en algún momento…y una serie de mejoras donde los clubes y dirigentes no quieren entrar por pereza, porque en el fondo son unos “supporters” encubiertos y solo desean que todo sea una mala copia del fútbol profesional.


En fin. Todo lo que sea prestarle un mínimo de atención a los niños y niñas en esas edades tempranas es una bendición. Pero colgarse la “medalla del éxito” con iniciativas como esta que nos ocupa cuando hay tanto y tanto que arreglar mucho más urgente, parece cuanto menos, “un brindis al sol”
TODOS los mayores, padres y educadores principalmente, tendríamos que buscar que al acabar de jugar, nuestros niños y niñas cantasen como dijo el Maestro Galeano en su libro de cabecera obligatorio para cualquiera que se asome al mundo del fútbol: “GANAMOS PERDIMOS, IGUAL NOS DIVERTIMOS”

Foto: Luis Lorenzo   /  Cedida