El equipo de Yago Iglesias sufrió un castigo excesivo en Lezama tras firmar un partido serio, competir durante más de una hora y generar ocasiones claras para puntuar. Dos zarpazos del Bilbao Athletic, uno tras pérdida y otro desde el punto de penalti, deshicieron el plan de un Lugo que mereció mucho más.
Un primer acto áspero y sin concesiones
Lezama amaneció con un duelo de pizarras rígidas y mucha precaución táctica. Ni los cachorros ni el Lugo quisieron abrir la puerta al descontrol, así que el encuentro se movió en un ida y vuelta a medio gas, con excesivo pase horizontal y pocas rupturas. La primera media hora fue una batalla de defensas: líneas juntas, repliegues ordenados y muy pocas grietas.
En el tramo final del primer tiempo, el Lugo dio un paso al frente, empujó más arriba y empezó a asomar por los dominios de Mikel Santos. Lago Junior y Neco Celorio activaron las carrileras y obligaron al guardameta local a entrar en la foto. También Marc Martínez vivió con relativa calma, con apenas un par de aproximaciones rojiblancas sin mordiente real.
Castigo a la pérdida y un 1-0 que cambió el guion
El Lugo regresó del descanso con más colmillo, mordiendo arriba y encontrando llegadas. Sin embargo, el partido se desequilibró en una acción aislada: pérdida lucense en zona caliente, carrera vertical del Bilbao Athletic y definición quirúrgica de Asier Hierro, que atacó el espacio por izquierda y sorprendió a Marc Martínez con un derechazo seco al primer palo.
Un jarro de agua fría que no frenó a los de Yago Iglesias, capaces de encadenar ocasiones y empotrar al filial rojiblanco en su área. El travesaño evitó el empate y Mikel Santos firmó una de las actuaciones de la jornada con paradas de reflejos y estiradas de guardameta grande.
El penalti que apagó la rebelión albivermella
Cuando mejor estaba el Lugo, llegó el golpe definitivo: Diego Caballo llegó tarde a un cruce dentro del área y derribó a Lete. Penalti tan evitable como claro. Ibón Sánchez no perdonó desde los once metros y puso un 2-0 que pesó como una losa.
Con el marcador ya cuesta arriba, los rojiblancos empujaron con orgullo y alma. Entraron Pastrana, González y Teofilovic para agitar el frente ofensivo, pero el filial encontró espacios a la contra y obligó a Marc Martínez a firmar dos paradas clave ante un Peio Huestamendía eléctrico tras su ingreso.
Un resultado injusto que exige reacción inmediata
El Lugo cierra la jornada con una derrota tan dolorosa como inmerecida y con una estadística preocupante a domicilio: solo 4 puntos de 27 posibles lejos del Anxo Carro. Un bagaje que penaliza a un equipo fiable en casa pero con déficit de eficacia cuando sale de su fortaleza.
Si quiere mirar hacia arriba y pelear por posiciones nobles, la asignatura pendiente está clara: más pegada, más contundencia y menos concesiones fuera de casa.







