🔴 Un arranque eléctrico que ilusionó a la grada
El UD Ourense salió a morder, decidido a estrenar su casillero de victorias ante un Marino veterano pero, en teoría, vulnerable fuera de Miramar. Apenas se cumplían tres minutos cuando Justino levantó a todo O Couto con un misil que se estrelló en el larguero. El rugido de la grada fue un aviso: los gallegos querían mandar.
⚔️ Choque de fuerzas, tensión al límite
El Marino intentaba enfriar el partido, pero el Ourense ponía la intensidad. Samu Pardo, De Prado y compañía se multiplicaban para cerrar huecos y lanzar transiciones rápidas. El duelo se jugaba con dientes apretados, con Vizoso apareciendo decisivo en el 33’ para evitar un gol cantado de Borja Fernández. O Couto vibraba con cada intento local, convencido de que el premio estaba cerca.
😱 El mazazo: un centro letal que lo cambió todo
El plan parecía funcionar hasta que, en el minuto 67, un centro envenenado desde la derecha encontró a Tito Leyva, que fusiló sin piedad para clavar el 0-1. El silencio fue atronador en O Couto. El tanto no solo dio alas a los asturianos, sino que dejó helado a un Ourense que, sin embargo, no bajó los brazos.
🔥 Corazón hasta el final… pero sin recompensa
Los ourensanos se lanzaron a tumba abierta en busca del empate. Manu Núñez tuvo la ocasión más clara en el área pequeña, pero su disparo se marchó desviado cuando parecía imposible fallar. La grada, entregada hasta el último suspiro, despidió a los suyos con aplausos pese al dolor del resultado.
📉 Una derrota amarga que deja sensaciones
El 0-1 castiga a un Ourense que mereció más, pero también deja claro que este equipo tiene garra, fútbol y orgullo para competir de tú a tú contra cualquiera. O Couto rugió, los jugadores respondieron… solo faltó el gol que hubiese cambiado la historia.







