El colegiado motrileño, de 34 años, dirigirá el choque de este viernes en el Príncipe Felipe, donde los números históricos no sonríen precisamente a los equipos visitantes.
Un árbitro con estadísticas que invitan a la cautela
La RFEF ha confirmado que Juan Antonio Manrique Antequera (Motril, 1991) será el encargado de impartir justicia en el CP Cacereño – Racing Club Ferrol de este 6 de diciembre a las 20:30 horas. El colegiado acumula ya un amplio recorrido en la Primera Federación, donde suma 62 partidos, con un balance que llama la atención para los conjuntos que juegan lejos de casa:
13 victorias locales, 21 empates y solo 6 triunfos visitantes, además de una media de casi 6 tarjetas amarillas por encuentro.
Un dato nada menor: la pasada temporada no otorgó ni una sola victoria visitante como árbitro principal.
El equipo arbitral al completo
Para este duelo, Manrique estará acompañado por un cuadro arbitral experimentado y bien conocido en la categoría:
- Árbitro principal: Juan Antonio Manrique Antequera
- Asistente 1: Javier Antolín
- Asistente 2: Leonardo González
- 4º Árbitro: Abraham Belloso
- Oficial Informador: Juan Manuel Sánchez
Un equipo que, sobre el papel, busca garantizar rigor y control en un partido que se prevé intenso, con dos clubes que se juegan mucho.

Un contexto que añade picante al encuentro
El Racing de Ferrol llega a este compromiso necesitado de una buena actuación a domicilio, mientras que el Cacereño quiere hacerse fuerte ante su afición. Con un colegiado cuya estadística favorece históricamente al local, la gestión del ritmo, las protestas y las fases calientes del partido será clave para los de Pablo López.
El conjunto verde tendrá que firmar un ejercicio de madurez para contrarrestar un escenario estadístico que, a priori, no invita al optimismo… pero que también ofrece la oportunidad perfecta para romper tendencias.
Un arbitraje bajo la lupa
La designación de Manrique Antequera no pasará desapercibida entre los seguidores ferrolanos, siempre atentos al criterio disciplinario y al manejo de los tiempos. Su alta media de amonestaciones obliga a plantear un duelo inteligente, evitando entrar en guerras innecesarias y cuidando especialmente las disputas divididas.







