Arturo rompe una espera que venía de mayo
Tres jornadas, cero puntos, cero goles: así llegó el Viveiro CF el 27 de septiembre a Elviña Grande. Detrás quedaban un 0-1 ante el Antela, un 2-0 frente a la Sarriana y un 0-1 contra el Atlético Arteixo. La previa de Muchacalidad ya lo avisaba: el conjunto de Marcos Pereiro era el único del Grupo 1 que todavía no había estrenado su casillero goleador.
La sequía venía de lejos. El último gol celeste lo había firmado Manu Martín en el minuto 87 del 1-2 ante el Alondras, el 3 de mayo. Después llegaron el 0-1 frente al Compostela y tres jornadas más sin ver puerta. Arturo, el capitán, cerró esa cuenta en el minuto 40: recibió de frente al área, su disparo tocó en un defensor y superó a Marcos Moreno para el 0-1. Un gol que también es simbólico. Nacido en Viveiro, con más de 250 partidos de Liga a sus espaldas y presidente desde este verano de la SD Viveiro —la base que reúne a cerca de 200 jóvenes—, Arturo es de los nuestros hasta la médula.
Huguito provoca, Teixeira decide en el 95'
El Montañeros empató de penalti en la segunda mitad y el partido se puso cuesta arriba. Pero el desenlace volvió a llevar sello de cantera. Huguito, centrocampista de 22 años que regresó este verano desde la SD Burela y se formó varias temporadas en las categorías inferiores viveirenses, entró desde el banquillo y forzó el penalti decisivo cuando el reloj marcaba el 95'.
Carlos Teixeira, delantero también nacido en Viveiro y educado en la casa, había arrancado el choque suplente. No le tembló el pulso: transformó la pena máxima para el 1-2 definitivo. Arturo abre, Huguito provoca, Teixeira remata. Tres nombres, una misma escuela.
La apuesta por la cantera encuentra premio
El proyecto que armó Marcos Pereiro este verano tenía una idea clara: menos fichajes de escaparate y más savia de A Mariña, buscando continuidad de una campaña a otra. Sobre el papel sonaba bien; el problema es que el fútbol pide resultados, no discursos. En Elviña Grande, por fin, los dio.
El 1-2 en Coruña no borra tres derrotas de un plumazo, pero sí cambia el rumbo: el Viveiro pasa de cero a tres puntos, estrena casillero con dos goles y deja al Montañeros como único equipo del grupo todavía sin sumar. Y lo hace, además, con la etiqueta que más ilusiona en el entorno celeste: la cantera, protagonista absoluta de la primera alegría del curso.








