Álvaro Carreras ha salido al paso de las especulaciones que rodeaban su situación en el Real Madrid.
El lateral ferrolano, señalado en los últimos días por un supuesto episodio interno con un compañero y por su pérdida de protagonismo, publicó un comunicado en redes sociales para defender su profesionalidad, reafirmar su compromiso con el club blanco y dar por cerrado el incidente. El jugador admite que hubo un episodio puntual, pero insiste en que no tiene relevancia y que la relación con el vestuario es buena.
El ferrolano responde en plena tormenta
Carreras decidió romper el silencio después de varios días de ruido alrededor de su figura. El futbolista gallego, que había empezado la temporada con peso en los planes del Real Madrid, ha visto cómo su presencia en el once se reducía en las últimas semanas, algo que alimentó todo tipo de lecturas en clave interna.
El lateral quiso zanjar de raíz cualquier sospecha sobre su actitud. En su mensaje, defendió que desde su regreso al club ha trabajado con “profesionalidad, respeto y dedicación”, dejando claro que su implicación con el Real Madrid y con los entrenadores que ha tenido no está en discusión.
El incidente con Rüdiger queda aparcado
El punto más delicado del comunicado llegó al referirse al supuesto encontronazo con un compañero. Diversas informaciones apuntaban a Antonio Rüdiger como protagonista de ese episodio, aunque Carreras no lo cita directamente en su mensaje. El jugador lo definió como un asunto puntual, sin recorrido y ya solucionado.
En otras palabras: balón fuera, línea defensiva ordenada y nada de conceder una segunda jugada al ruido mediático. Carreras reconoce que algo ocurrió, pero intenta rebajar el incendio antes de que el vestuario blanco acabe convertido en un rondo con demasiadas entradas fuertes.
Un momento incómodo para recuperar terreno
La aclaración llega en un tramo complicado para el futbolista. Carreras ha perdido sitio en la rotación del Real Madrid y su reacción al no ser elegido tras la lesión de Mendy ante el Espanyol fue captada por las cámaras, lo que aumentó todavía más el foco sobre su situacion.
Para un jugador de su perfil, joven, gallego y con el sueño de consolidarse en el Bernabéu, el comunicado también funciona como una declaración de intenciones: no quiere que su nombre quede asociado a problemas de vestuario, sino a trabajo, paciencia y respuesta sobre el césped.
Galicia mira de reojo al Bernabéu
Desde Ferrol, la evolución de Álvaro Carreras sigue teniendo un componente especial. No todos los días un futbolista gallego pelea por abrirse paso en una plantilla como la del Real Madrid, donde cada gesto se analiza con lupa y cada suplencia parece una moción de censura.
Ahora le toca al lateral hacer lo más difícil: convertir el comunicado en fútbol. Porque en el Madrid las palabras duran lo que tarda en rodar el balón; lo que queda, como siempre, es el próximo partido, el próximo duelo individual y la próxima oportunidad para volver a levantar la mano.







