El Celta afrontará ocho partidos en solo 25 días, del 15 de octubre al 8 de noviembre, y Claudio Giráldez tendrá que gestionar una plantilla condicionada por las lesiones y la acumulación de encuentros. La dificultad no estará únicamente en competir en tres torneos, sino en decidir cuándo mover piezas sin perder competitividad.
Alavés, Salamanca UDS y Levante representan tres momentos distintos del calendario: la primera recuperación tras Europa, la oportunidad de repartir minutos en Copa y el desgaste acumulado antes del parón internacional.
Ocho partidos en 25 días
El tramo arranca el 15 de octubre frente a la Juventus en Balaídos. El día 18 llega el Alavés y, cuatro jornadas después, toca viajar a Glasgow para medirse al Celtic.
El 25 de octubre visitará Vigo el Betis. Tres días más tarde, los celestes se desplazarán al Salamanca UDS en la Copa del Rey, antes de ir a Vallecas para enfrentarse al Rayo Vallecano el 31 de octubre. El último bloque incluye al Union Saint-Gilloise, el 5 de noviembre, y al Levante, el día 8.
Cinco de los ocho partidos estarán separados del anterior por apenas tres días naturales, y el viaje a Glasgow, sumado a las posteriores salidas a Salamanca y Vallecas, elevará todavía más las exigencias de recuperación.
Alavés y Salamanca: dónde empieza la rotación
El primer momento delicado llegará el 18 de octubre. Tras recibir a la Juventus, el técnico tendrá menos de tres días completos para preparar el compromiso liguero ante el Alavés, una ocasión para valorar cambios puntuales entre los futbolistas que más esfuerzos acumulen en la cita europea.
El escenario será distinto ante el Salamanca UDS, el 28 de octubre. La eliminatoria se disputa entre los partidos contra Betis y Rayo Vallecano, una posición en el calendario que abre la puerta a dar protagonismo a jugadores menos habituales. El precedente de diciembre de 2024, con aquel 0-7, invita al optimismo, aunque el carácter eliminatorio de la Copa obliga igualmente a presentar un equipo competitivo.
La diferencia entre ambas citas marcará el plan: ante el Alavés puede bastar una rotación selectiva; en Salamanca hay margen para cambios más amplios.
Las lesiones complican el reparto
El centro del campo es una de las zonas más sensibles. Miguel Román sigue recuperándose de una intervención en la rodilla derecha, así que Giráldez dispone de menos alternativas para repartir esfuerzos y los papeles de Ilaix Moriba y Aleix Febas ganan peso, con la necesidad de controlar sus minutos y las combinaciones en la medular.
La defensa presenta otro frente. Carl Starfelt sufrió una rotura fibrilar durante su concentración con Suecia, con una previsión inicial de unas seis semanas de recuperación, mientras Sebastián Cáceres había empezado a reincorporarse a los entrenamientos tras sus molestias de pubalgia. Su evolución, junto a lo que ofrezcan Yoel Lago y Javi Rodríguez, será clave para mantener la estabilidad atrás.
Arriba, el estado físico de Iago Aspas y la recuperación de Jones El-Abdellaoui también influirán en las alternativas disponibles.
Levante: el examen final del ciclo
El 8 de noviembre, el Celta recibirá al Levante en Balaídos a las 18:30 horas, tres días después de verse con el Union Saint-Gilloise. A diferencia del duelo ante el Alavés, aquí el factor determinante será el desgaste acumulado durante todas las semanas anteriores.
El reparto de minutos ante Juventus, Celtic, Betis, Salamanca, Rayo Vallecano y Union Saint-Gilloise condicionará las opciones del entrenador para cerrar el ciclo antes del parón internacional.
La gestión de Giráldez se medirá tanto por los resultados como por su capacidad para mantener competitivo al equipo en los tres torneos. Alavés será el primer examen, Salamanca ofrecerá la oportunidad de ampliar la rotación y Levante dirá cómo ha respondido la plantilla a 25 días de máxima exigencia.








