Hace apenas un año, Dani Barcia celebraba uno de esos momentos que parecen capaces de cambiar una carrera. El central coruñés marcaba ante el Sporting de Gijón un gol decisivo para el Deportivo y se afianzaba como una alternativa real en la defensa blanquiazul.
Doce meses después, la fotografía es radicalmente distinta.
El canterano todavía no ha disputado un solo minuto oficial esta temporada y ha quedado relegado hasta la última posición en una competencia feroz por jugar en el centro de la defensa. De ser una pieza utilizada con frecuencia por Antonio Hidalgo ha pasado a mirar los partidos desde fuera.
De 1.887 minutos a cero
La diferencia entre una temporada y otra resulta especialmente llamativa.
Barcia disputó 25 encuentros el pasado curso y acumuló 1.887 minutos. Fue el noveno futbolista más utilizado del Deportivo y durante varias fases del campeonato ocupó un sitio habitual en las alineaciones de Hidalgo.
Ahora, después de siete jornadas en Primera División, su contador continúa a cero.
El entrenador dispone de seis centrales y el coruñés ha quedado por detrás de Josema Giménez, Lucas Noubi, Bright Ede, Miguel Loureiro y Arnau Comas en la actual jerarquía defensiva.
El salto del Deportivo a Primera ha elevado la competencia hasta convertir una posición que hace un año parecía consolidada en uno de los puestos más difíciles de recuperar.
Toda una vida en Abegondo
La situación tiene todavía más impacto por la trayectoria del futbolista.
Barcia llegó al Deportivo en la temporada 2011-12, cuando era benjamín. Pasó por todas las categorías inferiores de Abegondo, formó parte del Juvenil campeón de España que posteriormente disputó la UEFA Youth League y terminó alcanzando el primer equipo.
Su debut oficial llegó en Copa del Rey ante el Guijuelo.
En febrero de 2025, el Deportivo apostó además por su continuidad y amplió su contrato hasta junio de 2028, incluyendo una opción para prolongarlo una temporada más.
Era una renovación cargada de simbolismo: un futbolista coruñés, formado desde niño en la cantera y asentándose progresivamente en el fútbol profesional.
Menos de dos años después, el escenario es mucho más incierto.
El verano ya dejó una advertencia
La falta de minutos no ha surgido de repente.
Antes de comenzar la temporada, el Deportivo ya había transmitido al central que una salida podía ser una buena solución para encontrar continuidad. Durante el mercado aparecieron distintos intereses, incluidos equipos de Segunda División y una opción procedente del Utrecht neerlandés.
Ninguna operación terminó cristalizando y Barcia permaneció en A Coruña.
El problema es que, mientras él seguía, la competencia aumentó.
El Deportivo reforzó su defensa y el regreso a Primera obligó a Hidalgo a buscar perfiles capaces de responder inmediatamente a un campeonato mucho más exigente.
El resultado es una paradoja difícil de imaginar hace un año: el futbolista que había conseguido abrirse camino desde Abegondo hasta convertirse en habitual del primer equipo es ahora uno de los pocos jugadores de campo que todavía no se han estrenado en Liga.
Enero empieza a aparecer en el horizonte
La temporada todavía es larga y el fútbol cambia jerarquías con enorme rapidez. Lesiones, sanciones o simplemente una decisión técnica pueden devolver oportunidades a quien hoy parece fuera del foco.
Pero si la situación no cambia en los próximos meses, el mercado de invierno volverá inevitablemente a aparecer.
A sus 23 años, Barcia está en una etapa en la que jugar resulta especialmente importante. Tiene contrato, conoce el club mejor que prácticamente nadie y ha demostrado que puede competir en el fútbol profesional.
Lo que ya no tiene es algo que hace apenas doce meses parecía ganado: un sitio.
El fútbol puede cambiar muy deprisa.
Dani Barcia lo está comprobando sin necesidad de abandonar A Coruña.







