En pueblos, villas y, en general, en todo lo que no es una gran ciudad, algunos sienten la necesidad casi autoimpuesta de aparentar más de lo que son. Lo dice el refranero: “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Un elefante no necesita recordar que es grande: basta con verlo caminar.
¿Quién no ha escuchado el “me da igual que sea de Ferrol, yo exijo rendimiento” como excusa para el cainismo hacia los de casa? Lo curioso es que esas exigencias suelen proceder de los mismos que justifican fichajes mediocres que apartaron a gente de la casa. Unos nos dieron un ascenso y hoy juegan en Segunda; los otros firmaron la peor temporada de la historia.
No han faltado linchamientos públicos a jóvenes canteranos: siempre discretos, siempre respetuosos. Redes sociales, cierto periodismo e incluso voces desde dentro se han encargado de señalarlos. El caso de Manu Fernández es paradigmático: no servía para el Racing en Primera RFEF y hoy es titular en Primera División. Ya verán cómo, el día que regrese, no faltará quien le haga la ola. Marxismo, del más puro estilo grouchiano.
La famosa superioridad moral es, en realidad, complejo de inferioridad. Esa obsesión por decidir quién tiene derecho a opinar, quién vale y quién sobra. Mientras tanto, no han faltado los que se atrevieron a atacar a adolescentes e incluso a sus familias.
Por eso, cada vez que Carballo salte al césped, me alegraré por él y por su padre, al que no tengo el gusto de conocer. Algunas cosas, insisto, quedan dichas y escritas. Cada cual conoce sus motivos.
Pero el caso que mejor resume todo esto es el de Chacón. Manel Fernández Anidos —mito racinguista y su exentrenador— recordó en el Space de X Paixón Racingusta que Chacón esperó cinco meses sin recibir una llamada del club, que no tenía representante y que, pese a todo, siempre defendió este escudo con orgullo. Un chico humilde de Pontedeume, clave en un ascenso, al que se despreció y se echó por la puerta de atrás, que hoy juega en La Liga Hypermotion cedido por nuestros vecinos coruñeses a la Cultural Leonesa.
A lo Jon García. Ghosting. ¿Tenéis a mano los tuits de la rodilla que no llegaba a fin de mes y años después sigue siendo titular en Segunda?
La buena noticia es que hoy estamos en una nueva etapa. Con una ciudad deportiva en camino, un entorno joven y racinguista liderado por Álex López y Diego Rivas, todo aquello quedará como una página oscura del pasado. Y quienes disfrutaron denigrando a los jóvenes de la casa —y todos sabemos quiénes son— serán perdonados. Porque nosotros, a diferencia de ellos, no somos así.
Aprendamos de los errores. O que aprendan algunos, porque las ovaciones a Carballo el año pasado, con el equipo descendido, dicen mucho de la grandeza de la gente que rodea a este centenario club.
Luis, ¿y tú como estás? Te queremos.
Fdo: Casi todos los racinguistas.







