El CD Arenteiro atraviesa uno de los momentos más delicados de su temporada. La plantilla, el cuerpo técnico y trabajadores de la entidad han hecho pública su preocupación por los retrasos salariales acumulados y por las ayudas de vivienda pendientes, una situación que golpea al vestuario justo cuando el equipo carballiñés afronta la fase final de la Primera Federación desde el último puesto del Grupo 1.
Una crisis que va más allá del marcador
El problema del CD Arenteiro ya no se mide solo en puntos, goles encajados o derrotas. El foco se ha trasladado también a los despachos. Futbolistas, integrantes del cuerpo técnico y empleados del club han decidido alzar la voz ante una situación económica que, según el comunicado difundido con el respaldo de la Asociación de Futbolistas Españoles, se arrastra desde hace meses.
La denuncia llega en un contexto especialmente sensible. El equipo verde ocupa la última posición del Grupo 1 de Primera Federación, con una temporada muy cuesta arriba en lo deportivo y con un ambiente interno marcado por la incertidumbre. Cuando el balón ya venía botando mal, el club se ha encontrado además con un charco institucional difícil de regatear.
Tres meses de impagos y ayudas de vivienda pendientes
Según el comunicado de los afectados, el próximo 15 de mayo se cumplirán tres meses de impagos continuados en las cantidades pactadas con el club. A esa situación se añade el incumplimiento de las ayudas destinadas a la vivienda, comprometidas con los futbolistas y pendientes desde diciembre.
El vestuario asegura que ha mantenido conversaciones para tratar de reconducir el escenario, pero sostiene que hasta ahora no se han ofrecido soluciones concretas. La consecuencia, según trasladan los propios afectados, es un impacto directo en la economía personal y familiar de varias personas vinculadas al primer equipo.
En categorías como la Primera Federación, donde muchos profesionales no viven precisamente en el universo de los contratos galácticos, un retraso de este calibre no es un detalle menor. Es una entrada fuerte al tobillo de la estabilidad diaria.
El vestuario mantiene el compromiso pese al ruido
Pese al conflicto, los futbolistas recalcan que siguen entrenando y compitiendo en defensa del CD Arenteiro y de su afición. Ese mensaje busca separar dos planos: la reivindicación laboral y el compromiso profesional con el escudo.
La plantilla no rompe con el club ni se descuelga de la competición. Al contrario, subraya que continúa cumpliendo con sus obligaciones. Pero el comunicado deja claro que la paciencia tiene límites y que la situación ha pasado de ser un problema interno a convertirse en un asunto público.
En términos futbolísticos, el Arenteiro necesita competir con la cabeza limpia en una recta final ya de por sí exigente. Sin embargo, cuando el vestuario convive con incertidumbre salarial, cualquier plan de partido queda condicionado. La pizarra puede estar clara, pero si el club no ordena la casa, el equipo juega siempre con viento en contra.
Colista del Grupo 1 y con una temporada muy cuesta arriba
La crisis económica se produce en paralelo a una campaña muy complicada. Tras 36 jornadas, el Arenteiro figura en la última posición del Grupo 1 de Primera Federación, con 27 puntos, un balance de 6 victorias, 9 empates y 21 derrotas, además de 29 goles a favor y 52 en contra.
Esos números dibujan una temporada de desgaste, con dificultades para sostener resultados y una fragilidad defensiva evidente. El dato de los 52 tantos encajados refleja que el equipo ha sufrido demasiado sin balón, mientras que los 29 goles anotados explican también los problemas para transformar tramos competitivos en victorias.
El calendario tampoco concede demasiados respiros. En la jornada 37, el Arenteiro tiene previsto medirse a la SD Ponferradina, uno de los partidos finales de una temporada que ha pasado de la ilusión competitiva a la supervivencia emocional y deportiva.
La AFE entra en escena
La plantilla agradece públicamente el papel de la AFE, que está acompañando a los futbolistas afectados y tratando de buscar una salida al conflicto. La intervención del sindicato da una dimensión mayor al caso y sitúa la situación del Arenteiro dentro del marco laboral del fútbol profesional y semiprofesional español.
Para el club, el reto inmediato ya no es solo competir el domingo. También debe recuperar credibilidad interna, ofrecer respuestas y evitar que la crisis económica erosione todavía más un proyecto que ya viene tocado en lo deportivo.
La afición de Espiñedo, siempre cercana a un club que ha vivido años de crecimiento notable, asiste ahora a una situación incómoda. Porque una cosa es sufrir en la clasificación y otra muy distinta es ver cómo el equipo pelea cada jornada mientras parte de su gente espera cobrar lo acordado.
Un final de curso con demasiados frentes abiertos
El Arenteiro encara el cierre de temporada con el marcador deportivo prácticamente en números rojos y con el vestuario reclamando soluciones. La combinación es peligrosa: malos resultados, incertidumbre económica y desgaste institucional.
El comunicado no solo denuncia impagos. También lanza un mensaje de fondo: el fútbol modesto necesita estructuras serias para sostener proyectos competitivos. Sin estabilidad fuera del campo, dentro es muy difícil ganar duelos, segundas jugadas y partidos.
En O Carballiño, el balón sigue rodando. Pero ahora, además de mirar al césped, todas las miradas apuntan también al palco.







