El Concello de Lugo da campo de entrenamiento a cadetes y juveniles del Lugo femenino a partir de las 22:30 horas

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Desde el mes de septiembre se acentuaron los problemas para que el Lugo femenino y, sobre todo su equipo B, formado por jugadoras cadetes y juveniles, pueda entrenar con solvencia, dignidad y hasta seguridad.

El reparto de horas en los campos de fútbol de la ciudad amurallada para los distintos equipos tiene como responsable de la gestión a Xosé Manuel Trabada, Chicho. Al considerar al Lugo B como equipo senior y ser el último creado en la ciudad, asignó que entrenen dos días a la semana en As Gándaras, a partir de las diez y media de la noche, pese a estar formado casi al completo por juveniles y cadetes.

El Concello “castiga” con una novatada a las juveniles y cadetes del C.D. Lugo

El problema comenzó a originarse en el mes de julio, cuando en plazo, el Lugo envió la relación de equipos que tendría bajo su tutela para la temporada 2023/24, entre ellos, los dos equipos femeninos, de los que uno, el B, nacía esta temporada.

El primer golpe fue la asignación de horario al equipo B. Poco menos se condicionaba al principal club futbolístico de la ciudad a limitar su capacidad de progreso en el fútbol femenino, sin tener en cuenta las exigencias de compromiso con la base, que la RFEF impone a sus asociados.

El segundo golpe, y al tiempo error municipal, fue considerar al equipo B como senior, amparándose en la valoración de la RFGF por la competición en la que juega, sin tener en cuenta la condición especial de las componentes del Lugo B, cadetes y juveniles.

La conceptualización de senior hace que el equipo B tenga que pagar su peaje como novato, sea puesto de último en la cola a la hora de solicitar horarios y, por ello, se le asignen los que nadie quiere, teniendo que entrenar dos días a la semana en As Gándaras en horario de diez y media a doce de la noche.

El tercer error es no identificar a los deportistas de cada club de su ámbito territorial. Una de las muchas carencias de las Concejalías de Deportes es no tener un censo sobre deportistas de la ciudad. La información es poder y el poder da capacidad para mejorar la sociedad y hacer más felices a los ciudadanos a través de la gestión pública, que es para lo que queremos a los políticos.

La utilidad fundamental de un político para que la sociedad lo soporte es que con su gestión facilite la vida de los ciudadanos. La del funcionario público es exactamente la misma. Con un censo de deportistas se pudiera evitar este error en deportes colectivos porque se identificarían perfectamente las edades de los grupos futbolísticos federados que existen en el ayuntamiento, con independencia de la categoría de edad que tengan asignadas federativamente los equipos.

La imagen funcionarial improductiva que se ampara en la generalidad

El cuarto error tiene que ver con lo anterior y, particularmente, con la conceptualización generalizante. A día de hoy, donde los procesos de identificación son sencillos, es mucho más fácil gestionar con precisión, acomodando las decisiones a la particularidad de cada grupo. Es un esfuerzo que ha rebajado el uso del tiempo y el volumen de trabajo que tenga que emplear un funcionario. Por eso, el establecimiento de conceptos futbolísticos por edades, con carácter generalizador, por parte del Ayuntamiento de Lugo, no vale como posible justificación.
La ausencia de ese modelo de gestión muestra que la Concejalía de Deportes de Lugo, al menos en lo que respecta al fútbol femenino, no ha evolucionado al nivel de las exigencias que empieza a imponer el deporte del balompié practicado por las mujeres en España. Esta situación es grave porque puede provocar, si no lo hace ya en este caso particular, la discriminación de un sector del mismo en la ciudad de Lugo.

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La Concejalía de Deportes de Lugo podría estar discriminando a mujeres menores de edad que pertenecen a un club de la ciudad

No seré yo quien ponga el calificativo de discriminador más allá de la presunción de que pueda serlo. Pero, ¿qué hace Jorge Bustos Atanasio, concejal de deportes de Lugo, ante la actuación de Chicho Trabada, su hombre encargado del reparto de horarios de campos, en relación al Lugo B?

Desde el mes de septiembre, absolutamente nada. Seguramente, no le ha dado la importancia suficiente por no conseguir ver la particularidad del caso viendo el argumento más allá de la generalidad “equipo senior de nueva creación”.

Sin embargo, que el concejal y su funcionario no le hayan dado más vueltas al asunto no quiere decir que no las tenga. Por eso, para ver que sí las tiene, tiene sentido parte de lo escrito arriba.
Si entendemos que el Concello nunca va a propiciar que chicos y chicas en edad cadete y juvenil tengan que entrenar a partir de las diez y media de la noche, por sentido común: ¿se puede pensar que Bustos y Trabada estén discriminando a mujeres adolescentes pertenecientes al C.D. Lugo en relación al resto de chicos y chicas adolescentes que forman parte de otros equipos de la ciudad?

En cualquier caso, sea por dejadez, por incapacidad profesional para la gestión, o por cualquiera otra circunstancia, el hecho es inaceptable.

Entrenar con el primer equipo a medio campo

Ante esta situación, el C.D. Lugo ha adoptado la solución de que el primer equipo femenino comparta sus dos días de entrenamiento semanal en el campo de As Gándaras con el B.

El Lugo femenino, después del masculino es, en estos momentos, el segundo más representativo del fútbol local. Salvando la categoría juvenil, también dominada por el Lugo como principal representante local, el equipo senior masculino está en el tercer nivel futbolístico español y el femenino, tras el ascenso desde Primera Gallega al final de la pasada campaña, está en el cuarto. En cualquier caso, son los únicos que pasean el nombre de la ciudad más allá de Galicia en el contexto futbolístico.

Competir en el cuarto nivel futbolístico español conlleva unas exigencias de preparación que requiere una capacidad importante en lo físico, en lo técnico, en lo individual y en lo colectivo.

¿Se imaginan a un equipo de Segunda Federación masculina como el Racing Villalbés, el Ourense C.F., el Compostela, el Fabril, el Coruxo o el Pontevedra entrenando dos veces a la semana a medio campo y, para poder ofrecer un horario racional a sus equipos B, compartir con ellos esos 52,5 x 34 metros cuadrados?

¿Piensan que para un equipo de formación, aunque compita en categoría senior, se prepara en un ámbito de trabajo admisible, con unas mínimas herramientas, para ir evolucionando en su aprendizaje?

Más de treinta mujeres en 509 metros cuadrados es el laberinto en el que se ha metido el C.D. Lugo femenino por querer progresar y servir como principal plataforma para el balompié femenino provincial, sin que el ayuntamiento de Lugo le de una solución desde el mes de septiembre.