El honor de jugar en Barreiro

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El próximo domingo, en el incómodo horario de las 11.30, el R.C.D. La Coruña volverá a jugar en el histórico Barreiro.

Los mejores equipos gallegos, R. Vigo Sp. C., el R. Fortuna F.C., el R.C. Celta, las dos S.D. Compostela (la que desapareció en la ley concursal y la actual, que empezó como Campus Stellae), Pontevedra Ath. C., el Eiriña F.C., el Alfonso XIII F.C. pontevedrés, el propio Pontevedra C.F., antes y después de que “houbera que roelo”, el S.G. Lucense, el C.D. Lugo, la U.D. Orensana, el C.D. Orense / C.D. Ourense y Racing C. Ferrol. Por allí pasó, en el cincuentenario del Turista, un desfigurado R. Madrid C.F. y, por supuesto, también el R.C.D. La Coruña. En definitiva, pasar por Barreiro significa tener pedigrí, aunque algunos de los mencionados -expresado sin malicia- cles falten recorrido y mérito.
La historia del recinto comenzó pasada por agua. De hecho, la inauguración tuvo que posponerse una semana después de que las lluvias que mojaran especialmente a Vigo y los municipios que la perimetraban -palabra imprescindible en estos tiempos- incluido el de Lavadores, en octubre de 1922. Así, el 22 de ese mes, se abrieron la luchas en el recinto con un amistoso entre la U. Sp. C. Lavadores y el R. Fortuna F.C., ganado por los vigueses por 3-4. 3.000 seguidores entraron por aquel entonces.
No están leyendo mal. Es cierto que estamos hablando de 1922 y también es cierto que Lavadores no era Vigo, porque era independiente hasta la anexión de 1941, algo que sucedió a través de un procedimiento administrativo que amplió los términos municipales de varias ciudades.
El campo de Barreiro fue inaugurado antes que el de Balaídos, antes de que el propio R.C. Celta naciera, junto a una ciudad que dividía sus pasiones entre el mencionado R. Vigo Sp. C. y el R. Fortuna F.C., que jugaban sus partidos en los campos de Coya y el del propio club fortunista, ubicado en Bouzas, y que con su desaparición fue más del Rápido F.C. que de ninguno.
Lavadores y Barreiro nunca perderán su esencia futbolística, llena de líos, alegrías, tristezas, desuniones y costuras, integraciones y desapariciones. El primero había sido el del acuerdo entre Victoria Sp. C. y el C. Comercial, persiguiendo un objetivo común, y el cambio de nombre del primer equipo del ayuntamiento para convertirse en Unión Sporting Club de Lavadores. Los primeros desacuerdos no se hicieron esperar. Los clásicos comercialistas, sintiéndose desplazados por la nueva directiva, provocaron una escisión para crear un segundo Comercial. No tardaría en establecerse una nueva rivalidad entre dos nacidos en el período de entreguerras, el Gran Peña F.C. y el C. Turista, que a finales de los sesenta empezaron a enamorarse mucho más del Celta, hasta el punto de convertirse, en periodos secuenciados, en sus filiales (C. Gran Peña Celtista y C. Celta-Turista). Primero los azules de la franja horizontal blanca y luego los rojiblancos. Estos morirían a finales del siglo pasado en el corazón del propio club celeste.
Barreiro comenzó su andadura oficial el 26 de noviembre de 1922, a las 15 horas, acogiendo un gran partido de la jornada inaugural de la Primera Categoría del Campeonato de Galicia: U. Sp. C. Lavadores – R. Vigo Sp. C. El equipo de Vigo ganó 0-3. Chiarroni, quien luego jugaría en el R.C.D. La Coruña, fue el autor del primer gol a los once minutos de partido batiendo a Eugenio.
Defendiendo aquellas porterías, el portero unionista Pepiño cobró fama y allí también le marcaron goles jugadores como Ramón González, plata olímpica en Amberes 1920, que también, como el citado Chiarroni, sería jugador del R.C.D. La Coruña.
Precisamente, la primera vez que el conjunto herculino visitó al entonces muy nuevo Barreiro fue en la segunda vuelta de esa competición. El 4 de febrero de 1923, hace 98 años y poco más de un mes, la escuadra blanquiazul derrotó a la U. Sp. C. Lavadores por 1-4. Los visitantes habían sentenciado el partido en la primera parte con los goles de Tolete, a los 14 y 25 minutos, y de Leonardo, a la media hora de partido. La segunda parte ayudó a que Pichichi aumentase el marcador y a que López, desde los once metros, superase a Mulero haciendo el tanto del honor unionista. Tras el partido, el equipo de A Coruña se instaló en la segunda plaza de la tabla, sumó siete puntos y quedó a cuatro del R. Vigo Sp. C.


Autor : Carlos Castro

Foto: Autoría desconocida // Fuente: «O Club Turista entre o fútbol e a memoria», página 40

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