El conjunto ourensano afronta una última jornada límite en Primera Federación: solo le vale ganar al Tenerife y esperar una carambola favorable en Cáceres, Pasarón y el duelo de Osasuna Promesas
El Ourense CF entra en la última jornada de Primera Federación con el agua al cuello y la calculadora echando humo. El equipo de Cándido Gómez recibe al Tenerife, campeón del Grupo 1 y ya ascendido a Segunda División, en un partido en el que no hay término medio: ganar o empezar a mirar de frente al descenso. Pero ni siquiera los tres puntos garantizan la salvación. La tarde del sábado será una de esas de transistor antiguo, móvil en la mano y marcador múltiple, porque el futuro azulón dependerá también de lo que ocurra en otros tres estadios.
O Couto necesita un triunfo y algo más que fe
El primer mandamiento para el Ourense CF es claro: derrotar al Tenerife. Todo lo demás será papel mojado si los ourensanos no hacen sus deberes delante de su afición.
El problema es que enfrente no aparece un rival cualquiera. El Tenerife llega con el ascenso en el bolsillo, sí, pero también con el sello de equipo campeón. Los de Álvaro Cervera no han bajado el pistón y lo demostraron en la penúltima jornada, cuando golearon al Pontevedra por 3-0 en un partido que dejó claro que el líder no está de gira turística por la categoría.
Para el Ourense, por tanto, el reto tiene doble lectura: competir contra el mejor equipo del grupo y, al mismo tiempo, gestionar una presión emocional enorme. En este tipo de partidos, las piernas pesan más, los controles se alargan medio metro y cada saque de banda parece una jugada de laboratorio.
El empate en Talavera dejó la permanencia cuesta arriba
La situación actual se explica, en buena parte, por lo ocurrido en la jornada anterior. El empate del Ourense CF en Talavera fue un punto insuficiente. No fue una derrota, pero en la práctica dejó al equipo sin margen de maniobra.
Con 40 puntos, el conjunto azulón llega igualado con Talavera y Osasuna Promesas, pero por debajo del Real Avilés, que marca ahora mismo la referencia de la permanencia con 43. El Ourense tiene una diferencia de goles general mejor que varios rivales directos, pero en estas cuentas mandan los enfrentamientos y las combinaciones, no la estética de la clasificación.
La victoria del Cacereño ante el Zamora terminó de enredar el panorama. Los extremeños amarraron su continuidad en Primera Federación y dejaron a los ourensanos sin una vía más directa para salir del barro.
Cáceres, Pasarón y Tajonar también juegan para el Ourense
El Ourense CF necesita ganar, pero además debe esperar que el Talavera no gane en el campo del Cacereño. Un empate o una derrota del conjunto talaverano mantendría abierta la puerta para los de Cándido Gómez.
También será clave lo que ocurra en Pasarón, donde el Pontevedra recibe al Real Avilés. Al conjunto asturiano le puede bastar un empate para respirar, mientras que el equipo granate necesita ganar para meterse en la promoción de ascenso. Ese cruce de intereses convierte el partido en una auténtica final paralela para el Ourense.
Y todavía queda un tercer foco: Osasuna Promesas-Mérida. El filial navarro ya está descendido, pero si gana puede meterse en un empate múltiple a 43 puntos que alteraría por completo la permanencia. Es el típico escenario en el que un equipo sin opciones propias puede acabar moviendo media clasificación como quien tira una ficha de dominó.
El vestuario recupera efectivos para la final
En lo estrictamente deportivo, Cándido Gómez recibe una buena noticia: tiene a todos sus jugadores disponibles para preparar el duelo decisivo. Carmona y David Muñoz vuelven tras sanción, mientras que Amin, pese a sus molestias de pubis, ya estuvo en la dinámica del grupo y viajó en la última jornada.
En partidos así, contar con más piezas no es un detalle menor. El Ourense necesitará piernas, cabeza fría y banquillo. No basta con salir a tumba abierta: habrá que saber cuándo apretar, cuándo pausar y cuándo no partirse en dos ante un Tenerife que castiga cualquier pérdida como un equipo de categoría superior.
Una tarde de supervivencia para el fútbol ourensano
La permanencia del Ourense CF ya no depende solo de fútbol, sino también de resistencia mental. El equipo necesita convertir O Couto en una olla a presión, marcar el primer golpe emocional y obligar al resto de la jornada a mirar hacia Ourense.
El margen es mínimo, pero existe. Y mientras haya una cuenta posible, por enrevesada que sea, el fútbol permite agarrarse a ella. El Ourense CF está ante noventa minutos que pueden cerrar una temporada con alivio o abrir una herida deportiva importante. No hay red, no hay comodín y no hay mañana.
El sábado, la permanencia se jugará en O Couto… pero también en Cáceres, en Pasarón y en el partido de Osasuna Promesas. Una jornada de las que no se ven: se sobreviven.







