El estreno liguero del FC Barcelona en Son Moix no solo dejó un 0-3 contundente sobre el RCD Mallorca, sino también un terremoto arbitral que todavía hace temblar Baleares. El partido fue una mezcla de fútbol, bronca y decisiones que harán correr ríos de tinta.
Gol tempranero y polémica en el aire 😮
No había sonado aún el eco del inicio cuando Raphinha apareció como un depredador en el área. De un certero cabezazo puso el 0-1 (min 7), pero el tanto llegó acompañado de protestas, con la grada furiosa por varias entradas previas no señaladas. El ambiente ya olía a pólvora.
Minutos más tarde, Ferran Torres dobló la ventaja (min 23) en una jugada surrealista: un defensa bermellón quedó tendido tras recibir un pelotazo en la cabeza y la acción siguió sin detenerse. Los locales pedían parar, el Barça celebraba. Caos total.
Mallorca estalla: dos rojas que hunden al equipo 🚨
Lo que vino después fue un calvario para el Mallorca. Primero, Manu Morlanes se marchó a la calle por doble amarilla tras una dura entrada y protestas fuera de tono. Luego, el ídolo local Muriqi perdió la cabeza y soltó una patada descomunal al portero culé: amarilla inicial que el VAR convirtió en roja directa.
El estadio se vino abajo: abucheos ensordecedores y un grito unánime desde la grada—“¡y Raphinha qué!”.
La entrada de Raphinha que encendió la hoguera 🔥
El brasileño, protagonista en los goles, también lo fue en la polémica. Una entrada a destiempo y por detrás sobre Mateu Jaume desató la furia de los mallorquinistas. El árbitro mostró amarilla… pero muchos expertos, incluido Iturralde González, coincidieron: “Era roja clarísima”.
La sensación en Son Moix fue de doble rasero: el Mallorca con nueve y Raphinha salvado por un hilo.
Lamine Yamal sentencia con clase… y Flick se enfada igual ✨
Con el partido convertido en un suplicio para el Mallorca, apareció la joya culé. Lamine Yamal, en el descuento, dibujó una jugada de crack: recorte eléctrico y zurdazo imposible para el 0-3 final.
Sin embargo, el técnico azulgrana Hansi Flick no sonrió. Tras el pitido, disparó contra los suyos: “No me ha gustado el partido, hemos jugado al 50 %”. La victoria no borró su gesto de enfado.







