LA CONTRACRÓNICA | Black Sabbath

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Jorge Deza para muchacalidad.com

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Ante el Compostela se pudo ganar pero también dejar mejores sensaciones. El Racing va un poquito a menos en sus partidos como local y necesita una victoria en A Malata, convincente o no, para equilibrar su buena trayectoria general en lo que va de liga 2020-21. Y con ello tomar el rumbo bueno que permita construir el baluarte del que habló Larraz. Se antoja obligado pensando en la 2ª Fase y en la cantidad de puntos que se acaben sumando. A ver si es contra el Coruxo, en el cierre balompédico en casa de este annus horribilis.

Y es que los esmeraldas perdieron pero con muy buen semblante en la primera jornada ante el potente Pontevedra, actual líder, y les tocó aprender a apretar muy mucho las tuercas en lo defensivo. Creyeron los verde botella terminado el partido cuando en el minuto 66 ganaban por 2 a 0 al Zamora, y les tocó aprender que un partido solo está concluído cuando ha pitado el árbitro el final y nunca antes. Y no supieron los de la Detroit española imponer identidad y ganar a un Compostela de perfil modesto y recién ascendido, pero que juega bien al fútbol y pelea mucho. Solo por eso se hicieron acreedores los blanquicelestes al punto obtenido. Los verde billar pudieron vencer, hasta ahí llegamos, pero ni mucho menos hicieron el partido esperado en un aspirante que quiere ser de los favoritos a todo lo que se juega en esta campaña. Es mejor reconocer que lo del sábado fue abiertamente mejorable. Y no pasa nada. Con la plantilla que hay, con el equipo –en construcción positiva– que se tiene, con el talento que se atesora, superior a la media del Subgrupo competitivo y del Grupo Primero todo; es bueno saber que el margen de mejora es amplio. Y positivo asumir que los partidos, intensos, equilibrados y trabados por definición en esta singular temporada, hay que currárselos muchísimo. Y, luego, que la precisión y la decisión afloren sobre el campo. Que eso no pocas veces depende de cómo sople el viento cada tarde.

Ambos aspectos, precisión y decisión, no aparecieron en exceso en un Racing siempre voluntarioso pero que, esta vez, ni supo demostrar que era superior ni se le vio tan seguro de sí mismo como en otros encuentros. Le faltaron serenidad a veces y profundidad casi siempre. Le sobró pelotazo y llegar tarde. Ni lo hizo tan fino al ataque ni le salió gran cosa a la contra. A balón parado siempre dará sensación de malestar a sus rivales. Pero el sábado la pelota parecía quemar por momentos y tener poco agarre en las botas (y en las cabezas) de los ferrolanos. No eran prisas, era desajuste. Hubo intensidad pero no siempre ritmo  ni grandes ideas. Tardes que pasan. Con todo, hubo llegada al área rival, por supuesto. Pero no acompañó la suerte en el disparo de Pumar (única ocasión calificable de clarísima además del buen gol de Joselu). Repartieron peligros a la desesperada el rubio Nieto y el quibdoseño Peñaloza. Y hubo mala pata en el penalty. Tardes de fútbol.

Un punto y ya con los mismos que el tercero de la tabla. Ese es el mejor balance de esta 5ª jornada. Esto sigue, y sigue bien, y el domingo hay cita “top” con la historia junto a la playa de Riazor. Donde tantas veces en tiempos de gloria…

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