LA CONTRACRÓNICA | Ganar y punto

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Por Jorge Deza | Ferrol


Otra vez dio gusto ver jugar al Racing pese a las tablas contra el Numancia. El equipo de la intensidad, la actitud colectiva, el talento individual, apareció en un choque crucial. Pocas veces deja tan buen sabor de boca un empate en casa. No hay como jugar corriendo, hacia adelante, con plan y con ganas. Fascinó ver cómo sí son compatibles Joselu y David Rodríguez cuando los roles, las propuestas y los espacios están bien definidos. Al de Palmeira solo le faltó ponerse de portero porque estuvo a todo. Alcanzó su gol centésimo con la Verde y pudieron ser más el sábado. Y el de Talavera de la Reina volvió a sentar cátedra. En su carnet pone “sus labores”. Las de un delantero académico como pocos se han visto en los últimos años en A Malata. También encantó ver otra vez a Peñaloza o a Nieto, en ausencia de Caballé, arreando y peleando por banda, estirando el fútbol, salpicando a la defensa castellana. Y a Álex López, como de costumbre esta temporada, repartiendo con criterio y precisión con un lugarteniente que está cuajando un final de campaña notable como Javi Rey. 

Ante los sorianos la colección de ocasiones fue digna de una exposición sin paneles. Además de las de los citados, la de Nathan. Y todo en un partido entre iguales. Cierto que el Numancia mandó dos recados al palo. Pero la dinámica es la que es en el albor de mayo. Así como en Los Pajaritos les cogió el frío, en A Malata mandaron los de Parralo en lo que importa y solo Miralles, paladín y salvador de la puerta numantina, fue el verdadero obstáculo a lo que sería una justa victoria. Va a ser que último Racing antes del confinamiento de marzo, tras la épica de La Felguera (que no Sama), está de vuelta cuando la campaña ya termina. Y es bueno que eso sea así ahora, porque llega ya la última llamada. En Luanco, concejo de Gozón, se decide todo. Y allí el Racing no debe estar pendiente de si llueve o luce el sol en Soria. Solo en ganarle al difícil aunque descendido Marino en un difícil aunque asequible campo de Miramar. No existe el Numancia. Existe el Marino. La motivación del cuadro asturiano podrá ser tamaño M o XL, pero decía yo por ahí que no vayamos a confiarnos demasiado, o poner más de la cuenta el ojo en Soria, o creer que sin estado de alarma todo el monte pasará a ser orégano, y ocurra una astorgada. Ya saben, todo de cara tras aquel super partido contra el Racing de Santander y luego, en La Eragudina, hubo día de cobro. Eran otros tiempos, otra plantilla, otro nivel físico, otro ambiente. Inclusive no había pandemia.

Subidas, bajadas, parones e infortunios al margen, el Racing, que quizá acabe esta bizarra temporada sin que le hayan pitado un penalty a favor; que lleva 11 partidos oficiales marcando consecutivamente y en solo 3 de 24 dejó de marcar; que venció como venció a rivales como los descendidos Pontevedra (que aspiraba a todo) y Langreo, al salvado Dep. La Coruña, al Celta “B” (clasificado para el play-off de ascenso a Segunda), e incluso empató mereciendo con creces ganar el otro día a un rival directo; ese Racing no puede fallar el domingo. Serán noventa minutos para el trabajo y la inteligencia. Para vaciar el tarro de las esencias y llenar la vasija de futuro.

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