El calendario no podía elegir un escenario más incómodo para el estreno: los albivermellos abren la temporada 2026/27 este domingo a las 19:15 en el Reina Sofía, un campo al que han ido tres veces y del que nunca han salido con los tres puntos. Primera jornada del Grupo 1 de Primera Federación, primer desplazamiento del curso y una estadística que pesa más de lo que suele admitirse en agosto.
Un campo que solo reparte
La historia entre lucenses y charros es corta pero tozuda. Se vieron por primera vez en el curso 2023/24, ya los dos en Primera Federación, y en Salamanca acabó 1-1; en 2024/25, otra vez 1-1; el pasado octubre, un 0-0 sin brillo. Tres visitas, tres empates.
En el Anxo Carro, en cambio, ha pasado de todo: aquel 1-1 inicial, la primera victoria lucense por 2-1 y el doloroso 1-3 del pasado enero, cuando el conjunto salmantino se convirtió en el primero capaz de asaltar el feudo albivermello aquella temporada. El domingo llega la cuarta cita en La Vega, en la cuarta campaña consecutiva en la que ambos comparten grupo.
El «punto óptimo» de Borja
El técnico ourensano llegó a la sala de prensa con el discurso de quien no quiere sustos. Hizo un balance muy positivo de las últimas semanas y aseguró que el equipo alcanza el arranque en las mejores condiciones: «estamos en un punto óptimo para empezar la temporada», explicó, y añadió que el grupo está «convencido de que iremos a competir bien». También destacó la primera semana ya en dinámica de competición, con jugadores «animados y con un buen ambiente».
Sobre el papel ilusiona, sí, pero el propio entrenador se encargó de bajar el globo. Para el viaje a Salamanca no puede contar con Arturo Palma, Simón Luca, Jorge González ni Mario Nájera, lesionado de larga duración, y en el mercado siguen faltando piezas: «Son dos piezas que nos faltan para competir el puesto», reconoció al hablar de la llegada de un defensa y un delantero. Estrenarse con la plantilla a medio cerrar nunca es un detalle menor.
Dos ideas que se miran al espejo
El rival tampoco esconde sus intenciones. Borja definió a Unionistas como un equipo que quiere el balón, que inicia desde atrás y que asume la iniciativa, y de ahí su previsión: «dos equipos intentando ganar de una forma muy parecida». Es decir, el mismo plan enfrentado a sí mismo, en un estadio que ya ha demostrado que sabe empatar.
Enfrente está el proyecto de Javi Medina, técnico sevillano que debuta oficialmente en el banquillo blanquinegro tras cerrar la pretemporada con cuatro victorias y tres derrotas. Y con un lastre propio: en cinco temporadas en Primera Federación, los charros solo han ganado una vez en una jornada inaugural, aquel 0-1 en A Malata de la 2021/22 resuelto por Cris Montes en el descuento. Dos equipos incompletos, dos estrenos con deudas pendientes.
El mensaje del vestuario
El discurso final del técnico fue de responsabilidad, no de proclamas. Sin renunciar a lo que se espera de la entidad, insistió en mirar solo el presente: quedan muchos partidos y muchos días hasta mayo o junio, y ahora, dijo, «estamos concentrados en Salamanca, en Unionistas». Cerró recordando que el grupo es consciente «de la camiseta que lleva y del sitio en el que estamos».
Ahí está el termómetro real del proyecto. No en las sensaciones de agosto ni en los amistosos, sino en un césped donde los albivermellos han firmado tres empates de tres posibles y donde el domingo, a las 19:15, empieza la cuarta.








