EN CASA DEL ENEMIGO | Porriño Industrial: ilusión pese a asumir el descenso

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Manu Amor #FutbolFerrol


Catorce años después, el Porriño Industrial regresó a Tercera por la puerta grande. Su papel en Preferente le valió un ascenso brillante: maravilló con su juego, convenció con su oficio e ilusionó a una villa entera. La fortuna no le ha acompañado este curso. A falta de ocho jornadas, la salvación está ya a catorce puntos. “Sabemos que estamos descendidos, pero vamos a disfrutar de lo que queda”, asume uno de sus capitanes, el veterano Alberto García.

A sus 38 años, a García le queda poco por descubrir en el mundo del fútbol. Tras su paso por Celta B, Zamora, Ponferradina, Mérida, Palencia, Lugo y Coruxo -estuvo siete temporadas en O Vao-, el central disfruta a su manera en O Porriño: “Físicamente me encuentro muy bien, pero es cierto que entrenar a las 21:00, después de trabajar y estar con los niños, da cierta pereza. También es verdad que llego al campo y me olvido de todo. Me lo paso bien”.

Él es el líder sobre el campo de un equipo que, lejos de darse por vencido, pide guerra en A Malata: “Es especial jugar en un estadio así. Yo ya lo he visitado bastantes veces, pero a mis compañeros les motiva mucho. Queremos tener el balón, y en un campo grande nos apetece todavía más”.

Alberto García en su etapa en el Coruxo CF | foro.delcelta.com

El colista no esconde su ilusión de sumar un buen resultado. En la primera vuelta, al Racing ya le costó ganar en Lourambal. “La gente se lo deja todo. Hasta los árbitros y los rivales elogian nuestra manera de luchar. No acompañan los resultados, pero estamos haciendo las cosas bien. Hay futbolistas válidos para continuar en Tercera el año que viene. Tienen que mostarse y qué mejor que este tipo de escenarios”, asegura Alberto, que no escatima en elogios hacia el cuadro ferrolano: “Por nombres, es la mejor plantilla de la categoría. Te puede golear sin hacer gran cosa. El Compostela ha sido el equipo que más me ha gustado, pero el líder es el Bergantiños. Pelearán los tres por el campeonato hasta la última jornada”.

Hace un par de semanas los porriñeses salieron goleados del Vero Boquete, un estadio de características similares al de la ciudad naval: “El Compos iba a un ritmo diferente. El hecho de ser un equipo profesional y entrenar en césped natural se nota. No sé si pesó el contexto, pero el equipo no estuvo. Fue uno de los pocos partidos que no supimos competir”. El pasado sábado, en cambio, derrotaron a un Arosa en plena pelea por el play-off: “No merecimos ganar solo 3-2. Podíamos tener el partido resuelto en el minuto 70. En los primeros minutos siempre nos encontramos bien, estamos siendo sólidos. Tenemos una propuesta de fútbol agradable y si nos sentimos a gusto somos un rival peligroso”.

El zaguero olívico, eso sí, traspasa toda la presión al conjunto departamental: “Tienen la obligación de golearnos, no solo de ganarnos. Les puede pesar. Vamos a ir a hacer nuestro partido; si conseguimos estar cómodos, podemos hacerles mucho daño. A ellos la gente se les puede echar encima”.

Si Alberto García es un indiscutible para Manuel Losada, a Diego Rocha se le podría colocar en el mismo escalón. El mediocentro tudense, de 22 años, llegó a vestir la camiseta verde en la pretemporada del 2015. Finalizada su etapa en la cantera del Celta, firmó por el Racing y salió cedido al Galicia de Mugardos. Una foto en A Malata, ataviado con la zamarra racinguista, todavía ilustra sus redes sociales: “Entrenaba de lunes a jueves con el primer equipo. La pretemporada también la hice con ellos. Fue espectacular: estaban Nano, Pablo Rey, Catalá… El ambiente era increíble y aprendías un montón”.

Bajo las órdenes de Miguel Ángel Tena, Rocha vivió una de las mejores experiencias de su corta carrera: “Fue una pena que no ascendieran. Siempre iba a entrenar cargado de ilusión. Me fijaba en Churre, Borja Domínguez, Forte, Piette… Me parecían jugadores brutales”. Aquel año, además, compartió residencia con otros jóvenes futbolistas que vivían su misma situación: Brais Abelenda (ahora en el Compostela), Juampa (Coruxo) o Pablo Rubio (Barco): “Nos movíamos todos los días juntos. Seguimos hablando a menudo por un grupo de WhatsApp”.

Aquel maravilloso año también tuvo una cara negativa: el descenso mugardés a Preferente. “Éramos una plantilla bastante joven, y eso en Tercera te condena. Nos jugamos la permanencia con el Bergantiños, que venía con míticos de Segunda B en sus filas. Y ganaron ellos”, afirma.

Tras finalizar su vinculación con el Racing, el centrocampista firmó por un Rápido de Bouzas que consiguió el ascenso a la división de bronce. Alondras, Villalonga y Porriño completan hasta el momento su trayectoria: “El año pasado descendí con el Villalonga. Pero esa temporada y la actual me sirven mucho más que cualquier otra. Estoy jugando todos los minutos”. Rocha corrobora la versión de Alberto García: “Siempre salimos a darlo todo. Tenemos un gran grupo, son risas todos los días. Quién sabe si en la grada estará el ojeador de algún equipo…”.

“Lo normal, por estilo de juego y plantilla, es que estuviéramos fuera del descenso”, asevera. Reconoce que a domicilio no rinden “al mismo nivel” que en casa, pero confía en sumar en A Malata: “Si no quieres jugar en estos campos, no puedes ser futbolista. El estilo del Racing nos beneficia más que el del Compostela. Tienen a Pablo Rey, el Messi de la categoría, pero vamos a intentar tener el balón y jugar al fútbol”.

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