LA CONTRACRÓNICA | Boletos

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Jorge Deza  #FutbolFerrol


Desde la última temporada en cuarta categoría, la sobrecogedora 2012/13, el Racing no sumaba cinco victorias seguidas en una liga. Su triunfo en la villa del pulpo de importación, O Carballiño, fue rotundo, merecido y bien trabajado, y constata una vez más que este equipo ha cambiado. Es el máximo goleador del Grupo y el que mejor coeficiente de goles presenta (+19). Asaltar el liderato ya no es una quimera. Eso sí, el líder Bergantiños apela a la “Resistance” y demostró su fuerza en el estadio de Calabagueiros. Jugó muy bien ese veterano cuadro carballés lleno de ex racinguistas (Borja Facal, Roberto Baleato, Ekedi; incluso Granada, que estuvo a prueba en su día) y lo vimos. Pero que el Racing alcance la cabeza de la tabla, permítanme que lo diga, empieza a ser solo cuestión de tiempo.

De ser una coladera colectiva y cometer errores individuales a caballo entre lo infantil y lo grotesco el Racing ha ganado seriedad y atenciones. Ha pasado a ser un hueso duro de roer para los atacantes contrarios. Ya es el segundo menos goleado del Grupo 1º de 3ª División. Tiene templanza y control. Vida propia. Su juego no es colorista pero sí muy efectivo. Puede marcar gol en cualquier momento; y mientras el momento llega cada vez escasean más los minutos de dominio rival. Hay magos con chistera, compradores de oportunidades, albañiles y visión global. Larraz pone las piezas sobre el tablero. O sobre el patatal. O sobre la piscina. Y ya no resbalan. Ya no hay temblores. Apenas dudas. Faltan refuerzos (vuelvo siempre con lo mismo). Pero mientras hablamos el Racing está cumpliendo su agenda. Además, y eso es siempre importante en un equipo con aspiraciones, sus futbolistas más expertos o talentosos lucen cada vez más.

Un entreno del Racing en A Malata. #FutbolFerrol

En el sucedáneo de campo de fútbol en el que le tocó jugar el domingo pasado el Racing fue un imposible para el asfixiado Arenteiro. Los verdes pelean y presionan mucho más conforme avanza la liga. En Cuarta hay que levantar la hierba, se cabecea con todo el cuerpo, se pelea sin cuartel y los pies hay que meterlos hasta en ciénagas si es preciso. La categoría ya no tiene secretos para el otrora despistado y anodino Racing. Una palabra clave es adaptación. Este equipo se curtió en una pretemporada donde vivió “matches” bajo la niebla o el agua, sobre céspedes inundados y en rectángulos de todos los tamaños. Se ha adaptado a todo.
El Racing tapa mejor los espacios, lo cual puede no tener mucha ciencia en campos tirando a pequeños. Sintetiza cuando corresponde. Es “trending topic” el fútbol por bandas, ahora que Diego Seoane es un atacante más. Sus desdoblamientos con Adrián Armental me recuerdan levemente a Horcajada, aquel lateral ilerdense que vistió la Verde hace unos 20 años.

En el equipo ferrolano ya no se ven tantos melonazos, sino despejes con criterio. Ya no hay pelotas para quien las coja, sino envíos con intención al sitio adecuado. Ya no hay distancias entre líneas, sino un grupo que defiende con mucha más corrección, maneja sin nervios y ataca con ganas. ¿Imaginan a este equipo con dos o tres fichajes que refuercen aquello que precisamos para imponer armario y salón por esos campos galaicos?
Quiero cerrar con Pablo Rey. Dos goles más y ya suma 89 oficiales con la Verde. Pazolo se come las uñas. Cuando el rubio capitán dispara a puerta la tinta que escribe su ya legendaria militancia en el Racing se vuelve loca por lucir en el papel con la caligrafía más barroca posible. En su primer gol barrió la frontal de tubérculos y verduras y buscó el mejor surco para nutrir de abono a la red carballiñesa. Y en su segundo una planta trepadora se le metió en casa al meta portugués del Arenteiro. Dos golazos, sin discusión, con el mérito de haberse pergeñado en un campo más propio de la cruda Cuarta de los ochenta.

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