La derrota más dolorosa del Dépor

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Daniel Esteve | A Coruña

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Reflexiones sobre el Dépor 1-2 Celta B del pasado domingo en Riazor

El del domingo era un partido especial, derbi o no, ver a todo un Deportivo de A Coruña enfrentándose contra el filial de su eterno rival no tiene parangón. Si bien, es cierto que el Dépor se había enfrentado al Celta B en Riazor, allá por 1974, lo del domingo era un contexto completamente diferente. El recorrido histórico de ambos equipos hacía de este enfrentamiento algo, cuanto menos, especial.

Este resultado era algo de esperar, dada la categoría en la que está el Deportivo. Es decir, el Dépor, en Segunda B, se enfrenta a la posibilidad de perder contra equipos de menor “categoría”, aunque recibir la primera derrota contra el filial del Celta escuece especialmente. Con todo, la derrota contra el Celta B va más allá de los jugadores, el esquema, o el entrenador.

Aunque es obvio que tampoco los podemos destacar, lo sucedido el domingo se trata de una derrota de club. Como decían en el resumen de El Día Después, “parece que si algo malo más puede pasar, va a pasar”, y eso es algo que, en Riazor, lleva sucediendo mucho tiempo.

En A Coruña hace mucho tiempo que se vive un clima de autodestrucción brutal. Aun con una masa social ejemplar, que ha seguido al equipo durante muchos malos momentos, existe un ambiente viciado, con la gente muy enfrentada. Es cierto que, una afición que viniendo de donde viene, y que ha sufrido tanto, tiene derecho a exigir; pero el entorno que se ha creado es tóxico y no beneficia a nadie.

Es una división que viene de lejos, de una gestión presidencial mal concluida, y de una sucesión conceptualizada de forma pésima. Una división que se origina más allá de los argumentos futbolísticos y que enfrenta a facciones “rivales” que parecen desear el fracaso del club solo para, así, “tener razón” sobre sus argumentos. 

Una división que tiene difícil solución, ya que no existe ninguna figura de consenso que sea capaz de aglutinar a toda la afición, y que resuelva unos problemas tan complejos. Son muchos los errores que se han cometido desde las altas esferas del club, y que han llevado al equipo a donde está actualmente. Algo que no tiene que ver, exclusivamente, con ninguno de los “bandos”, sino que, en general, se puede achacar a toda la gestión de la entidad durante los últimos años, donde se encuentran los verdaderos responsables del presente blanquiazul. Y, es ahí donde se encuentra esa derrota de club, la más dolorosa derrota para el Deportivo.

Por lo menos, tras el domingo, es de suponer que se ha tocado fondo. Aunque sea de una forma simbólica, de aquí solo se puede ir a mejor. Lo sucedido ha de verse como un episodio más de una historia que últimamente ha tomado tintes trágicos, pero que no puede desconcentrar al equipo, y al club, de su objetivo: volver cuanto antes a codearse con los mejores.


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Foto portada: Palco durante el Dépor-Celta B. | VÍCTOR ECHAVE – laopinioncoruna.es

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