BASE | Recesión en el fútbol formativo

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Por Alex Couto Lago @AlexCoutoLago


El fútbol nunca se ha visto tan beneficiado por la disponibilidad de recursos e infraestructuras como hoy día. El juego nunca se ha visto tan limitado si consideramos la cantidad de posibilidades que nos ofrecen para desarrollar su entrenamiento.

Nunca con tanto se ha logrado tan poco y el fútbol de formación es un ejemplo de ello. Las condiciones de entrenamiento han mejorado de manera extraordinaria en la última década, el conocimiento del juego gracias a su estudio y a la aplicación de ciencias y disciplinas complementarias asociadas al fútbol han proporcionado grandes posibilidades de dinamización de los procesos de aprendizaje y su evolución hacia niveles de complejidad superiores. Pero la realidad nos indica que la cantidad de posibilidades no es directamente proporcional a la calidad de los resultados obtenidos. No se trabaja mejor por disponer de más y mejores recursos y eso, que podría demostrarlo cualquier estudio concienzudo al respecto, se encarga de mostrárnoslo cada fin de semana la propia exposición del juego como deporte de competición.

Alex Couto es Entrenador Nacional Fútbol, Técnico Deportivo Superior. RFEF. Máster Profesional en Fútbol. Ldo. en CC. Económicas y Empresariales USC.

¿Qué está ocurriendo? Sencillamente, hemos confundido la posibilidad de mejorar con la sobreutilización de contenidos que no favorecen el juego en sí mismo. Nos hemos olvidado de jugar en los entrenamientos y ello lleva a que no juguemos en los partidos. Todo esto es fácilmente comprobable en cualquier partido que se pueda ver en fútbol formativo profesional, desde cadetes hasta segunda división B podemos constatar que las jugadas han sustituido al juego y a pesar de que muchos de los elementos que completan el fútbol han sido progresivamente mejorados, el juego en sí ha ido mermando sus potenciales evoluciones.

Hoy podemos ver en categorías profesionales del fútbol formativo a futbolistas con capacidades extraordinarias en el campo de la condición física, todos ellos están en perfectas condiciones para competir, perfectamente capaces de adaptarse a las condicionantes técnicas del juego, se juega más rápido y se aplica parte de la técnica colectiva para poder ejecutar a la velocidad exigida. Los pases y el control se han convertido en el eje central del juego y su dinamización gracias a la tecnología y al estudio de los duelos, han facilitado el tránsito de jugadas estudiadas desde el entrenamiento a los partidos que hacen de los equipos, marcas reconocidas en forma y estilo.

¡Pero, no se juega bien! Básicamente porque no se decide correctamente. Esta es la clave de la evolución futbolística, sobre todo en los últimos eslabones del proceso de formación. Decidir en consonancia con la dinámica del juego. La jugada no se construye, se genera. Nace y evoluciona de manera exclusiva en cada momento del partido a partir de los movimientos de los jugadores sin balón en relación a la propuesta defensiva del equipo oponente para facilitar la evolución y la transmisión del medio, la pelota, a través de la gestión adecuada de las variables más importantes en liza, el tiempo disponible para ejecutar, el tiempo disponible para ocupar el espacio necesario para dar continuidad al juego y la acción técnica de quien posee el balón. Aquí se muere el futbol.

Puedes seguir leyendo el artículo en el este enlace de https://www.futbol-tactico.com/


Foto: Los torneos en edades formativas proliferan por doquier | Cedida

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