El 1-1 que cambió el partido
El Compos tenía el encuentro de cara y lo dejó escapar por algo más que la puntería. El 4 de octubre, en el Vero Boquete de San Lázaro, Ces Cotos filtró un pase al espacio en el minuto 18 y Buba, después de una primera intervención de Mate Sauri, firmó el 1-0. Los locales presionaban en campo rival, recuperaban arriba y encontraban espacios para atacar.
La ilusión duró siete minutos. En el 25, Edu Sousa detuvo inicialmente el disparo de Óscar de la Hera y Jaime Coballes aprovechó la continuación. Su remate tocó en un defensor compostelanista antes de entrar.
De Lerma puso el foco justo ahí: en lo que ocurre después del golpe. El entrenador reconoce que al equipo todavía le cuesta gestionar los contratiempos y es explícito: “no se puede depender tanto de los estados de ánimo”. Encajar un gol desafortunado forma parte del juego. Lo que tiene que cambiar es la capacidad de mantener el plan cuando llega.
Un mazazo antes del descanso
El empate no sacó al cuadro compostelano del partido. Buba volvió a generar peligro tras la entrada de Goris por el lesionado Ces Cotos y, en los minutos 44 y 45, Sauri intervino ante un disparo de Dani González y un cabezazo de Diego Uzal.
Sin embargo, las llegadas locales convivían con señales de pérdida de control. Tras un córner del Compos, Mario Hermo tuvo que cortar una contra cuando un atacante visitante amenazaba con quedarse solo. El aviso estaba ahí.
El mazazo llegó justo antes del descanso: Enzo Cazorla avanzó entre varios defensores y cruzó el balón para firmar el 1-2 en el 45+3. Ese tramo enlaza con otra preocupación de De Lerma, “los minutos finales siguen pesando muchísimo”, y el técnico considera que la gestión de esas fases es algo que el equipo necesita corregir.
El Compos que busca De Lerma
La reacción tras el descanso volvió a ser buena. En el 47, un centro de Buba desviado por la defensa terminó en el larguero. Cuatro minutos después, Turby cabeceó dentro del área y se volvió a encontrar con Sauri.
De Lerma sitúa alrededor del minuto 60-65 el límite del tramo que más le convenció: hasta ahí vio un equipo valiente en la presión, capaz de progresar y de producir ocasiones. Después, el riesgo necesario para perseguir el empate dejó más espacios, y el propio relato oficial del encuentro refleja el cambio: el Compostela siguió atacando, pero el Vetusta empezó a encontrar contragolpes con los que pudo sentenciar. En el 65, Edu Sousa y después Miguel Prado evitaron el 1-3.
La última gran ocasión llegó en el 87. Manu Rivas dejó a Turby ante la portería con un pase en profundidad y el canterano superó la salida del guardameta desde una posición escorada, pero el balón se marchó junto al poste. Sin premio.
Crear más no basta
La derrota deja dos lecturas que no se excluyen. El Compos volvió a producir un número considerable de ocasiones y Sauri tuvo que intervenir varias veces, sí, pero el equipo tampoco logró conservar el mismo grado de control durante todo el encuentro. Por eso De Lerma no reduce el análisis a la definición: su plantilla debe crecer en la gestión de los momentos adversos y evitar que una acción negativa modifique tanto su comportamiento.
Hay también brotes que sostienen la ilusión. El técnico destacó avances individuales en Buba, Turby y Uzal. Buba marcó su primer gol con la camiseta del Compos y Turby, uno de los nuestros, estrenó titularidad y participó en varias de las mejores ocasiones locales.
No es un drama… pero tampoco un simple accidente. Fue la segunda derrota consecutiva por un gol de diferencia, después del 1-0 encajado frente al Eibar B.
El próximo examen llega el domingo 11 de octubre a las 17:00 horas ante el Coruxo, en O Vao. El reto ya no es solo convertir más oportunidades: es sostener el plan cuando el partido vuelva a presentar un golpe inesperado.








