LA CONTRACRÓNICA «La noche y el día»

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Van tres partidos de liga en la Segunda B y el Racing, por ahora, es noche y día a la vez. Fue “noche” en sus dos salidas. Suma ya 17 seguidas en esta categoría sin vencer lejos de Ferrol y eso ya no es casualidad. En ellas, pese a tanto sol como hubo, se mostró nocturno, novato, inocentón, muy lento, desafinado. No estuvo tan mal en San Sebastián de los Reyes, pero en lo fundamental no sacó buena nota. Empeoró en Coruxo, donde se le vio muy inferior a su rival.
En lo que fue “día” es en lo único que ha jugado por ahora como local. Vio luces brillantes en diez minutos sublimes ante el Pontevedra, se fue al descanso con un 4-0 prominente y luego se escondió en A Coviña (para los que no lo recuerden, aquel ancestral mesón-merendero que había más o menos donde hoy está el aparcamiento de Preferencia) a vivir de una renta gozosa todo el segundo tiempo, en el que Diego Rivas salvó dos o tres goles granates.
Regulín en tierra sebastianurra, muy bien ante el Pontevedra… Pero en Coruxo, como queda dicho, pura caricatura de equipo. No apareció. Miró el partido, tocó solamente donde no hacía daño creyendo que con eso y un bizcocho se mojaría el chocolate. Pero no. La Segunda B pide más, y en un campo pequeñuelo hay que llevar equipo de montaña. O de supervivencia. O el viejo buzo de Astano o de la Bazán. No corrió nadita el Racing, reculó tarde y mal. Se agobió solo y lo asfixió el equipo vigués. Impotencia a orillas del Mar de Vigo. No tuvo creación ninguna el Racing, le duró muy poco el balón en campo contrario merced a la presión de los pupilos de Alonso y jamás dio sensaciones refrescantes. El colectivo esmeralda fue incapaz de romper el esquema que tenía enfrente, basado, como dijo el míster de Caranza, en hacer que no pasase nada cuando el Coruxo no tenía el balón. Ganaron la pelea y el sacrificio de los locales. En O Vao los nuestros destilaron demasiado aire de pretemporada, perfil de verano, lentitud abiertamente corregible, descolocación manifiesta, incomodidad casi todo el tiempo y una ausencia evidente de plan de ataque. Molestó el sol, que cada vez da menos calor y más radiación, sí; pero la principal molestia fue un rival muy ordenado y muy combativo, que siempre (y no a veces) creó peligro, que solo le dejó tener la pelota a los racinguistas a 50 o 60 metros de distancia de su puerta, y que marcó dos golazos. Uno por conclusión, poniendo en jaque a una defensa blandengue que llegaba tarde a todos los eventos del área patrocinados por los coruxistas. Y otro por el mísil tierra-aire lanzado por Antón De Vicente. Imparable.
Como este tipo de películas de “serie B” ya la vimos al inicio de la campaña pasada (y en otras muchas pendencias) confiamos en que esto se vaya recomponiendo poco a poco, así que no hay que alarmarse. Es sabido que no podemos esperar ni exigir estar arriba sí o sí porque no creo que dispongamos de plantel para eso (ojalá me equivoque); pero es menester tener claro qué nos falta a pie de césped, qué no está apareciendo en lo poquito que va de liga para soñar con vivir en ella de forma más estable y tranquila. Larraz lo dijo todo muy claro el otro día. El equipo no es solvente fuera de casa. No podemos caer en el error de pensar que con ganar todo en A Malata ya tendremos la papeleta resuelta. Porque ni será sencilla tal empresa ni lo podemos perder todo por esas Españas de dios porque nos pegue mucho el sol. Creo que a este Racing le faltan cosas, que el club centró su comedido esfuerzo económico en dos fichajes de los que hay que esperar mucho, y que esta temporada no es una continuación de la anterior, sino un escalón superior, con otros escollos y exigencias diferentes a la Cuarta, en el que hay que andar más finos, más seguros y más despiertos los 90 minutos de cada partido. En Coruxo, en Ibiza o en las Islas Feroe si tocasen. Y estar más y mejor preparados para encarar las adversidades, que no lo estamos aún.
El recorrido de la liga irá describiendo la curva que siga este equipo, adonde pueda ser capaz de llegar, trabajando mucho, y más, para asegurar la permanencia lo antes posible.

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