LA CONTRACRÓNICA | Detalles de talle

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Jorge Deza para muchacalidad.com


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La victoria del Racing en el antiquísimo y angosto Barreiro, ese eterno campo apretujado en el desordenado y rururbano entorno de la viguesa avenida Ramón Nieto, estuvo adornada por los detalles. Porque son éstos, los detalles, los que definen la historia de los partidos, sobre todo cuando son de talle. Cuenta la leyenda que cuando se juega con seriedad se suele ganar. Frente a ese buen Celta “B” preñado de “canteranos de pura cepa” de Uruguay, Inglaterra, Venezuela, Bosnia-Hercegovina, Brasil o Costa Rica y con algún que otro gallego (yo me pregunto cuál es la función actual de los equipos “B”); Larraz colocó bien y a gusto a los suyos, moviendo piezas según las movía Onésimo para ganar espacio en la caja de cerillas de Lavadores, margen de pases y acometidas con peligro. Y acabar superpoblando el ámbito defensivo cuando el reloj iba a favor de viento, para ganar tiempo con posesiones y desanimar a los esforzados y talentosos chavales de la multinacional cantera céltica. El Racing ganó con trabajo. Pero trabajo bien hecho.

Bajo los chubascos del primer tiempo sobre un Barreiro sin público, y con la lección aprendida de las “tormentas de verano” de Santa Cruz de la Palma y A Malata; el Racing salió en modo serio. Dejó hacer a un rival con clase marcando bien las líneas rojas y acertó en los momentos clave para decantar. Una de las claves fue la celebrada actuación de Diego Rivas, a quien tras la derrota ante el Pontevedra pedíamos desde aquí que domine más el área, que él puede y sabe de sobra, para tejer una sólida sábana de confianza con sus compañeros. El de Narón cumplió, neutralizó de fábula un lanzamiento de penalty e hizo alguna parada digna de enmarcar en una exposición sin paneles goyescos.
Otra clave fue el trabajo del chico del pañuelo. Álex López. El ferrolano, con galones en ristre tras la “jubilación” de uno de los grandes del legendarium verde, Pablo Rey, asume su obligado y sugerente rol de director del equipo con la colección de talentos que le adornaron siempre y los que le rodean este año. La forma de tirar la falta que dio lugar al gol fue tan liviana, tan sin intención, tan delicada, que la pelota voló como una grácil mariposa en un campo de flores por encima de las cabezas de la ONU olívica y se fue a posar a la red. Fácil de contar. Y al alcance de muy pocos hacerlo.
De los nuevos nos quedamos con las ganas de ver a Dani Nieto (palabra de honor que es mallorquín). Pero volvimos a ver a un Elsinho todoterreno, por ejemplo. Visualizamos en el conjunto detalles que no se veían en la mediocre temporada pasada. Cuanto la orquesta esté plenamente conjuntada y la fruta tropical se aclimate más a la categoría y sus vicisitudes tiene que explotar el fútbol que muchos de sus componentes poseen.

Dos observaciones. Una, que al Racing le hace falta refrescar a Seoane en el lateral derecho de cara al futuro inmediato en esta liga subgrupal. Y otra, que hay que crecer ofensivamente. No tiene que ser todo enviar balones a Joselu. O que el gigante de Palmeira tenga que bajar al “súper” a buscar algún balón. El Racing divaga menos que el curso pasado, el balón recibe mejor trato. Pero debe ganar más protagonismo la imagen atacante teniendo lo que se tiene en plantilla. Se puede jugar más y mejor en ese aspecto. Y aunque las sensaciones fueron buenas frente al Pontevedra y mejores ante el Celta B más allá de los resultados; pedimos un poco más de cultura y mentalidad de ataque. Somos así de ambiciosos este año.


Foto: Un instante del encuentro disputado en Barreiro | Cedida

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