LA CONTRACRÓNICA | Por allá resopla

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Jorge Deza | Ferrol

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Buen sabor de boca dejó el Racing en el Helmántico para empezar a resoplar en su subgrupo liguero. Ganar en un campo de Primera siempre da prestigio y sumar de tres en tres en una liga tan angosta y con tantísimo en juego ilusiona. Ya comenté semanas atrás que el cuadro de Emilio Larraz estaba (y aún está) con los andamios sin retirar. Pero añadí (y ratifico) que la fachada está quedando de cine. Con la mascarilla puesta se respira aire de puro compromiso en una plantilla con talentos, veteranías y novedad, que más que exigida porque sí está empeñada en colarse en una fiesta, la de la 2ª Fase, para luchar en ella por estar en el play-off de ascenso a Segunda o como mal menor seguir en el Bronce. Nada es ni será fácil. Pero el camino está trazado. Y se ve.

En feudo vetón ganaron la seriedad y la solvencia de los verde botella. Pude ver casi completo el partido en refrito. Esta temporada el Racing titubea menos, construye más, aprende de sí mismo y pone empeño por adaptarse a las muchas cosas a las que toca adaptarse: a una competición exprés en la que los márgenes de error son muy estrechos; a lo de poder hacerse hasta 5 cambios, que puede ser más que decisivo en el devenir de un partido; a cómo todos los equipos del Bronce español han arrimado el hombro cuanto pudieron para tener calidad y potencia suficientes para ser, sino favoritos o intocables, sí aspirantes razonables; al tremendo ritmo de juego que se observa en los encuentros a la altura de la 4ª jornada… Dije y digo muchas veces que el fútbol de siglo XXI es demasiado espectacular (en contenido y continente) pero cada vez menos emocionante. Al revés de cómo era según miremos progresivamente hacia atrás en los tacos de calendario. No deja de ser algo subjetivo, ciertamente. Sin embargo, en lo que va de ejercicio es difícil aburrirse. Las dinámicas son distintas a la hora de planificar, desplegar estrategias, marcarse metas, rendir. Y todo a su tiempo. La 2020-21 es una pura campaña de transición a la nueva normalidad balompédica de las cinco categorías estatales que habrá desde la 2021-22. Y los resquicios son apetitosos para los que sean un poco ambiciosos de aprovecharlos. 

En el Helmántico me fascinó el trabajo defensivo, que no amarrategui, de los nuestros. Jugando con el espacio y los apoyos. Con la visión global y la practicidad. Destacó el toque con edificio inteligente en el centro del campo. El balón circuló casi siempre en pies ferrolanos con criterio verdadero, con notable templanza y probado empaque. Nadie rehuye la pelota, nadie va de figura, todos son obreros. Solo así se construye equipo. Con amplitudes cuando se abría y con agarre cuando se protegía, sin arrollar pero arrullando con su fútbol, el Racing, cuando corre y la mueve rápido, es peligroso. Pero cuando esté en su punto álgido puede ser letal. Ver al Salamanca tras la pelota tantos minutos mientras le mareaban la perdiz y hasta la codorniz no tuvo precio. Y no por el equipo salmantino, que ojalá prospere, sino por las sensaciones racinguistas. 

La jugada del empate con el que el Racing equilibró, y para para quedarse, la mojada contienda en Villares de la Reina y asfaltar su camino hacia una victoria con sello fue de esas que se miran una y otra vez sin fatiga de muerte. Eso es tocar con fundamento y conclusión, y lo demás es mascarilla al cuello. El espigado Elsinho probó lo mismo que ante el Zamora cuando escaló al cielo para cabecear al larguero, y, esta vez sí, la incrustó en la red para ser el futbolista número 609 que marcó algún gol oficial con el Racing en la historia verde. Luego sacó la caña para gestionar el tanto del triunfo y anunciar su oportunismo en área ajena en otro de los buenos centros observados en el partido. 

Dos salidas y dos victorias. Desde 1929-30 no hacía algo así el Racing en las dos primeras jornadas ligueras como visitante en división de bronce sin alteraciones de calendario. Sobrecogedor. Lo mejor hasta ahora, aún no habiendo dejado malas sensaciones ante el poderosísimo Pontevedra, por ejemplo. Pero nos falta en el álbum de esta sub-liga de sub-grupo ganar en A Malata. Con gente, con plantas de interior o con lo que sea en grada. Di que sí, que llegará.

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Foto: David Rodríguez disputa un balón ante un futbolista del Pontevedra | Bruno Penas

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