Sergi Baldrich ha pasado de recuperarse de una lesión de menisco a convertirse en una de las principales referencias ofensivas de la UD Ourense. Con Rufo de baja durante varios meses, el delantero asume nuevas responsabilidades en un equipo que apenas ha marcado tres goles en siete jornadas de Primera Federación.
Su tanto ante el Barakaldo valió la primera victoria del curso (1-0), pero el desafío va mucho más allá de marcar. El conjunto de Juan Carballo necesita encontrar continuidad ofensiva y Baldrich está llamado a tener un papel importante en esa evolución.
De la lesión a liderar el ataque
El inicio de temporada estuvo condicionado por un problema de menisco que retrasó su puesta a punto. Finalmente no necesitó pasar por el quirófano y pudo regresar de forma progresiva a la dinámica del grupo.
El delantero, nacido en Barcelona en 2003 y con pasado en el Cornellà y el Zamora, llegó a Ourense con la idea de consolidarse en la categoría. Su situación cambió con la lesión de Rufo, que sufrió una rotura del ligamento cruzado posterior y estará varios meses fuera.
La ausencia es un mazazo para Carballo, tanto por la experiencia del atacante como por su influencia en el vestuario. Baldrich gana protagonismo, aunque sustituir a un futbolista así exige bastante más que ocupar su posición.
Tres goles en siete jornadas
La UD Ourense logró el 10 de octubre su primera victoria en Primera Federación al imponerse al Barakaldo en O Couto, con el único gol del encuentro firmado por Baldrich en el minuto 52.
El tanto llegó después de que, en la jornada anterior frente al Real Unión, el delantero viera anulados dos goles. Esta vez sí contó, y además decidió. Pero el equipo acumula únicamente tres goles en siete partidos, una media de 0,43 por jornada, así que la falta de eficacia sigue siendo el gran problema.
Sin Rufo, el técnico necesita que sus atacantes aprovechen mejor lo que generan y que el conjunto encuentre nuevas vías para llegar al área rival.
Presión y juego sencillo
El valor del delantero no se mide solo en la finalización. Frente al Barakaldo también participó activamente en la presión junto a David Ferreiro, ayudando a dificultar la salida de balón del rival.
Él mismo ha dejado clara su implicación con el trabajo colectivo: «Los delanteros vivimos del gol, pero marque o no marque mi esfuerzo nunca lo negocio». Baldrich destaca además la evolución del equipo, sobre todo en intensidad y en la capacidad para simplificar el juego, una mejora que puede resultar clave para una UD Ourense que necesita recuperar el balón en posiciones favorables y atacar más rápido.
Carballo también dispone de Romualdas Jansonas como alternativa ofensiva, aunque el técnico considera necesario darle tiempo y oportunidades para completar su adaptación. La responsabilidad del catalán crece, sí, pero la mejora del ataque dependerá de todos.
El Real Avilés, siguiente examen
El próximo compromiso llevará a los de O Couto al estadio Román Suárez Puerta, donde se medirán al Real Avilés Industrial. Allí se verá si el equipo sostiene la mejoría de las últimas jornadas y la traslada a su producción ofensiva.
Baldrich llega tras marcar un gol decisivo y con un rol mayor después de la lesión de Rufo, así que su capacidad para presionar, ofrecer apoyos y participar en el juego pesará tanto como su acierto ante la portería.
La UD Ourense ya ha encontrado en él una respuesta inmediata a la baja del veterano. Ahora falta lo difícil: que esa aportación se convierta en mejora colectiva y en regularidad de cara al gol.








