Álex Ares, un mago sin premio

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San Lázaro era ayer un mar de llantos. El Compostela, que tan cerca se había visto de volver a Segunda B, cayó ante el Salmantino y seguirá en el infierno. Bastaba con observar el drama para empatizar con el seguidor blanquiazul. No hubo nadie que no derramase una lágrima. Entre los sollozos de su técnico y la tristeza de los más jóvenes, un nombre: Álex Ares. El mago de Pontedeume volvió a quedarse sin premio.

Pocos se lo merecían más que él. Ya sabe, eso sí, lo que se siente al lograr un ascenso a la categoría de bronce. Tras su paso por el O Val, lo consiguió en el Somozas. Dentro del éxito colectivo, su papel individual fue más bien residual: tan solo 498 minutos y un puñado de titularidades. También jugó un rol secundario la siguiente campaña. Se fue del Candocia con una espina clavada.

Su fútbol merecía más, y solo tuvo que desviarse un poco para encontrar su hábitat. En Cerceda cobró un protagonismo extraordinario. Formando dupla con Uxío, ahora en el Fabril, llevó al club rojiblanco a la disputa de dos fases de ascenso consecutivas. En la tercera y definitiva ronda, el Atlético Sanluqueño le privó de cumplir su sueño: dar el salto a Segunda B como un futbolista importante. La historia se repitió ayer en un escenario casi idéntico: misma eliminatoria, con la vuelta en casa y tras cosechar un empate en la ida.

Sus 21 tantos en dos cursos -el Jerez apeó a los cercedenses en el segundo- le sirvieron para firmar por el Compostela. En O Roxo enamoró con su calidad, visión de juego, envíos milimétricos y un increíble golpeo a balón parado. En San Lázaro, con más presión, calcó el guion y enloqueció al Apóstol.

Comenzó en la mediapunta, su posición natural, pero las circunstancias lo desplazaron a la banda derecha. Allí, como extremo puro, dejó goles para el recuerdo y tiró de un equipo de leyenda; sin el objetivo de ser primero, acabó siendo campeón con registros de récord. Su cara ayer lo decía todo. Ya falta un día menos, Álex.


Manu Amor (@ManuAmor1) para muchacalidad.com / #FútbolFerrol


Róber y Álex Ares (i), en la celebración de un gol del Compostela – FOTO: Amadeo Rey