El derbi gallego dejó emoción, polémicas y un escenario helado donde solo un equipo supo manejar los detalles clave. El gol de Iker Unzueta en la segunda parte dio tres puntos a un CD Lugo que jugó con más oficio y valentía tras el descanso. El Pontevedra, mermado por bajas y sin filo ofensivo, rompió su buena racha en un Anxo Carro que sigue siendo territorio inexpugnable.
Un arranque tenso, cargado de fricción y escaso de claridad
El choque comenzó a toda velocidad, con ambos equipos presionando alto y sin margen para el respiro. El Pontevedra avisó muy pronto con un centro de Álex González que Álex Compa no logró rematar, reclamando un posible agarrón que no pasó a revisión.
El Lugo respondió reclamando penalti en el área granate, en una acción que tampoco activó al VAR. Entre protestas, intensidad y muchas precauciones tácticas, la primera mitad terminó siendo un intercambio espeso, con pocas ocasiones y mucho respeto mutuo.
El Lugo sube revoluciones y cambia el partido
El paso por vestuarios transformó el guion. El equipo de Iago Iglesias salió con una marcha más, activando su presión adelantada y ahogando al Pontevedra en salida de balón. Jorge González tuvo el primer aviso serio con un mano a mano clarísimo que se le escapó.
En el minuto 56 llegó el momento clave: un robo alto de Diego Caballo, conducción rápida, apertura hacia Lago Junior y centro perfecto al área. Allí apareció Iker Unzueta, implacable, para firmar el 1-0 que encendió el Anxo Carro.
El Pontevedra empuja, pero el muro lucense no cede
El equipo de Rubén Domínguez buscó reaccionar, pero nunca encontró fluidez ni precisión en los metros decisivos. Solo una jugada embarullada entre Resende y Brais Abelenda generó cierta inquietud en la portería de Marc Martínez, pero sin remate claro.
El Lugo, más cómodo con espacios, tuvo la ocasión más clara del tramo final: Teofilovic se plantó solo ante Edu Sousa, que evitó el 2-0 con una intervención de mucho nivel.
El Anxo Carro sigue siendo territorio prohibido
El triunfo permite al Lugo adelantar al Pontevedra en la clasificación y confirma la fortaleza del coliseo rojiblanco: cuatro victorias y dos empates en casa, sin conocer la derrota.
El Pontevedra, que llegaba con buena dinámica, vuelve a casa con la sensación de haberse quedado corto en intensidad, ideas y colmillo para un derbi de este calibre.







