De un 3-0 que parecía sentencia a un 3-2 que dejó al Vetusta temblando hasta el pitido final 🔥⚽
🌪️ Cuando todo parecía perdido…
La SD Sarriana viajó a Oviedo sabiendo que el reto era mayúsculo: medirse al filial carbayón en su feudo. Y el arranque fue el peor presagio: los asturianos volaban sobre el césped y en apenas media hora ya habían asestado dos golpes mortales. Pirot sostenía a los suyos, pero Berzal primero y Marco Esteban después parecían poner tierra de por medio demasiado pronto.
El 2-0 al descanso dolía, pero no rompía el espíritu de un equipo gallego que nunca baja los brazos.
💥 El mazazo del 3-0 y la reacción inesperada
La segunda mitad comenzó con el Vetusta confiado, tocando a placer. Y el 3-0, obra de Coballes, parecía el acta de defunción del partido. Pero justo en ese instante, cuando todo el mundo daba por sentenciada la historia, surgió la Sarriana más combativa.
En apenas cinco minutos, Willian aprovechó un error grosero del meta azul y Millán, desde los once metros, transformó un penalti que puso el 3-2 y encendió todas las alarmas en la grada local.
🔥 El miedo cambió de bando
Lo que hasta entonces era un paseo oviedista se convirtió en un infierno para los de casa. Los gallegos adelantaron líneas, presionaron y rozaron el empate ante un filial atenazado, que ya no jugaba, solo sufría. La Sarriana, con orgullo y coraje, convirtió El Requexón en un volcán de nervios.
El pitido final llegó como un suspiro de alivio para el Vetusta y con la sensación de que la Sarriana había dejado escapar vivo a un rival que sudó sangre para amarrar los tres puntos.
🔎 Conclusión: derrota con sabor a aviso
El 3-2 no suma en la clasificación para la Sarriana, pero manda un mensaje: este equipo no se rinde y tiene fútbol para plantar cara a cualquiera, incluso en los escenarios más complicados. Hoy quedó claro que esta Sarriana no está dispuesta a regalar nada.







