
Una primera parte de polémicas y suspiros
El choque arrancó con un Guadalajara atrevido que movía el balón con criterio y que obligó a Álvaro Ramón a aparecer providencial para evitar un gol tempranero. El Racing fue de menos a más: Gorostidi probó desde fuera del área y después Álvaro Juan rozó el 1-0 en la ocasión más clara, con Pascu generando peligro por la banda.
La polémica también se hizo presente: primero con un supuesto penalti sobre Mendes que Pere Martí pidió revisar en el VAR y, minutos después, con una caída de Antón Escobar que desató las protestas locales. El colegiado, inflexible, dejó seguir el juego.
Antes del descanso, Dacosta acarició el gol de tacón y hasta hubo tiempo para un disparo alto de Gorostidi. Con cinco minutos de añadido, A Malata ya hervía de impaciencia.

Segunda parte: tormenta verde sobre la portería rival 🌪️
El paso por vestuarios cambió el guion: el Racing se adueñó del balón y convirtió la portería de Zarco en un frontón. Mardones, Edgar y Álvaro Ramón bombardearon la meta visitante, incluso un disparo se estrelló en el larguero, levantando un rugido ensordecedor en la grada.
Los cambios de Pablo López dieron aún más aire fresco: el debut de Azael, la entrada de Álvaro Giménez y las galopadas de Concha y Tejera multiplicaron las llegadas. Sin embargo, el gol seguía resistiéndose en una noche que parecía escrita para una victoria épica.
Nervios, tarjetas y expulsión final 🚨
El Guadalajara apenas sobrevivía a base de faltas. Gallardo, Cera y Pablo Muñoz fueron amonestados, mientras la defensa visitante achicaba agua como podía. El clima de tensión explotó en el 90+1: el técnico alcarreño, Pere Martí, fue expulsado entre una tormenta de silbidos.

La última ocasión llegó en el 90+4, con Aitor Gelardo lanzándose a por un remate que no alcanzó por centímetros. El lamento fue unánime: el Racing lo había merecido todo, pero solo sumó un punto.
El veredicto: crecimiento sin premio
El 0-0 no refleja la superioridad de un Racing de Ferrol que, especialmente en la segunda parte, demostró músculo, fe y carácter. La afición lo entendió y despidió al equipo con una ovación. A Malata sabe que este bloque está en plena evolución y que, con un poco más de puntería, los triunfos llegarán.







