La pretemporada es más propicia para las curiosidades que cualquier otro momento del año. Tras la primera expectación, que es la que levanta la composición de grupos, en las categorías donde los hay, llega la segunda, que es la del sorteo del calendario.
Es muy habitual centrar subtítulos en el primer y el último partido de liga, o las fechas de los partidos más calientes de la temporada. En menor medida, tampoco resulta extraño leer artículos sobre los kilómetros que tendrá que hacer cada equipo. Menos habitual, la clasificación de la pretemporada en base a los resultados de los equipos.
Otra curiosidad es la de los equipos a los que el nuestro se enfrentará por primera vez en su historia. Una de las cortesías tradicionales del fútbol es agasajar con el clásico banderín al rival que realiza la primera visita oficial a nuestro feudo.

Desde aquellos artesanales, bordados por damas del club, hasta los más vulgares, llegados los ochenta, con la invasión de materiales sintéticos y del plástico, el banderín siempre ha estado presente, salvo excepciones que vulgarizan a las directivas que en algún momento tomaron las riendas de algún equipo más modesto.
Vistosos son esos ambigús de los campos de fútbol con las paredes empapeladas por la historia dibujada por variopintos banderines, o las oficinas de los clubs que sirven de improvisado museo en el que más de uno se ha imbuido de esa atmósfera que une el arte, el fútbol y la historia.
El Lugo B, en su año I
Si nos centramos en los equipos gallegos de la temporada que acaba de comenzar, el equipo que más banderines deberá repartir es el Lugo B, que estrena la primera temporada de la historia como tal. Hasta 17 deberá tener al servicio de la tradición para repartir uno a cada rival que lo visite en A Cheda.
El caso del Lugo B, o del Polvorín, que aún no sé cuál será su nombre oficial, también nos lleva a hacer un paréntesis aclaratorio.
Hasta octubre del pasado año, cuando en Junta Extraordinaria los dueños del C.D. Lugo decidieron integrar de manera plena en la estructura del club al Polvorín F.C., este era un club filial de los rojiblancos, aunque vistiera los colores de su patrocinador y el escudo de los del Ángel Caro en el pecho.
La ley del fútbol no permite que un equipo pueda cambiar de nombre en medio de la temporada. Como la temporada la comenzó como filial, aunque administrativamente pasase a ser un equipo dependiente desde el citado octubre, debió continuar a efectos competitivos como equipo conveniado hasta el final de 2024/25.
La circunstancia nos anima a ampliar el rigor histórico sobre equipos como el Deportivo Fabril, el Valencia Mestalla, la R. Sociedad B, el R. Madrid Castilla, el Elche B, o el Zaragoza-Aragón, que no pueden considerarse sus originarios, Fabril, Cuenca, San Sebastián, Plus Ultra, Ilicitano o Amistad. La culpa la tuvo la Ley del Deporte, que desde 1991 transformó las condiciones de los clubs, fundamentalmente los que debieron convertirse en SAD, obligados a integrar a sus filiales.
Los filiales dejaron de ser clubs independientes con convenios, se disolvieron estatutariamente y pasaron a integrarse en quienes los prohijaron. Desde el punto de vista legal, eso significó la muerte de un club y el nacimiento de un equipo en el seno de otro club.
Volviendo al caso del ya extinto Polvorín, segundo club con este nombre en la ciudad amurallada, es por ello que dejó su andadura como club para comenzar esta temporada una nueva etapa como segundo equipo del C.D. Lugo en sentido estricto.
La Sarriana, volviendo al asunto de los banderines
Aclarado ese punto, el ascenso más inesperado del fútbol gallego en la pasada temporada fue el de la Sarriana. El cuadro de A Ribela vivirá un año realmente especial y totalmente nuevo. Va a debutar, salvando la reciente fase de ascenso, en una competición interautonómica.
No será la primera vez que Sarria acoja el cuarto nivel del fútbol español. La desaparecida Sarriana ya alcanzara este grado cuando jugó en la vieja Regional Preferente, que obviamente, y aunque llegó a equivaler competitivamente a la actual Tercera Federación (un grupo con equipos de toda Galicia), no tenía el atractivo de esta Segunda, que añade la enriquecedora posibilidad de medir fuerzas contra equipos de otras tierras.
De los diecisiete rivales, la Sarriana deberá contemplar el ritual de la entrega de banderines en A Ribela con quince de ellos. Desde la segunda jornada, ante el Lealtad, hasta la última, ante el Rayo Cantabria, los sarrianos deberán provocar esa foto con el trío arbitral, los capitanes y el visitante dejando la pose de las manos atrás para mostrar el banderín da la SDS por delante. Al tiempo, quince también serán los banderines que rellenen las paredes de su sede. Todos los rivales son nuevos salvo el Bergantiños y la U.D. Ourense.
Curioso también ha sido que el calendario haya decidido que esos quince nuevos sean los que se enfrenten a los blancos en las primeras quince jornadas.
Además, dado el sorteo de la fase gallega de la Copa RFEF, deberán tener uno más para entregárselo al Ourense C.F., su rival en A Ribela en el primer partido oficial de la temporada.
La U.D. Ourense y el At. Coruña Montañeros C.F.
Los debuts en categorías traen este protocolo tan estético. Es lo que le sucede a la U.D. Ourense, también como la Sarriana, debutante en Segunda Federación, y el At. Coruña Montañeros C.F., que lo hará en Tercera. Los de As Burgas deberán encargar catorce gallardetes y los herculinos, trece.
El conjunto unionista deberá tener un armario en O Couto para entregar el oportuno banderín a todos sus rivales menos al Fabril, al Bergantiños y a la Sarriana, con quienes ya se vieron las caras en Tercera Federación durante pasadas campañas. Además, y dado que recibirán a un rival del fútbol, profesional al que nunca se midieron en la primera eliminatoria copera, deberán tener otro para quien toque en suerte en el torneo del KO, y otros más si tuvieren la habilidad de seguir avanzando eliminatorias.
Por su parte, los herederos del cuadro corazonista, que llegara a militar en la vieja Segunda B. deberán dejar el recuerdo del primer enfrentamiento a todos menos al Viveiro, al At. Arteixo, al Noia y al Boiro, con quienes contendió en los últimos años en Preferente. Trece, incluido el Polvorín, pues para quien no estuviese de acuerdo con lo especificado anteriormente, tampoco llegó a coincidir. El ascenso de los herculinos a Preferente (2017/18), coincidió con el del desaparecido Polvorín a Tercera División.







