⚽ “De Segunda B al abismo: la lenta caída del C.D. As Pontes y el ocaso de un club histórico”

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Estadio de O Poboado - As Pontes | www.eibarsestaox.com

El histórico club pontés, que llegó a ser referencia en la Segunda B, vive hoy su momento más crítico. La mala gestión de la entidad ha acelerado un deterioro institucional y deportivo agravado por una deuda que el club arrastra desde los años de “bonanza” mal entendida.


A mediados de los años noventa, el C.D. As Pontes representaba una de las historias de éxito más sólidas del fútbol gallego.
El respaldo de Endesa, la implicación social y una estructura deportiva ejemplar permitieron al club competir durante varias temporadas en Segunda División B, siendo un modelo para muchos equipos del norte de Galicia.
Lo que en su día se consideró crecimiento era, en realidad, una expansión sin control.
La falta de racionalización de los recursos y la ausencia de una visión a largo plazo hicieron que, cuando el patrocinio industrial se desvaneció, el C.D. As Pontes se encontrara sin red económica ni estructura profesional estable.


🕰️ De los años dorados a la pérdida de identidad

El declive comenzó cuando el club, incapaz de adaptarse al nuevo contexto, empezó a vivir por encima de sus posibilidades.
Los descensos de finales de los noventa y principios de los 2000 marcaron el inicio de una etapa de inestabilidad en la que el equipo alternó Tercera División y Preferente sin consolidar un proyecto sólido. Aquella etapa coincidió con años de prosperidad económica y deportiva, pero también de gasto desmedido y poca previsión. El club sembró entonces una deuda crónica que, lejos de desaparecer, se convirtió en un lastre estructural con el paso del tiempo.

Aun así, quedaba una base: la cantera, los técnicos locales y el orgullo de pertenencia. Pero sin una economía saneada ni un modelo racional, cada temporada era una huida hacia adelante.
El resultado fue un club cada vez más endeudado, más dependiente de coyunturas políticas y menos capaz de competir con criterio.

El fútbol moderno exigía profesionalización, planificación y gestión económica rigurosa. El C.D. As Pontes, anclado en la nostalgia de su pasado dorado, perdió esa oportunidad.


⚙️ Una gestión sin rumbo

En los últimos años, con la presidencia de Xaime Castro y la dirección deportiva de Iván Rodríguez, el deterioro se ha acelerado.
Lejos de intentar reconstruir sobre bases realistas, la actual dirección ha prolongado el modelo de improvisación, profundizando el agujero deportivo y moral del club.
La deuda histórica sigue ahí, pero el proyecto deportivo brilla por su ausencia.

Decisiones erráticas, fichajes sin coherencia, cambios continuos de entrenador y falta de comunicación con la afición han consolidado el colapso.
Durante este mandato, el club ha pasado de competir dignamente en Preferente Gallega a hundirse en Primera Autonómica, acumulando descensos y pérdidas constantes.

El discurso de “circunstancias adversas” ya no convence a nadie.
Fuentes cercanas reconocen la falta de planificación y el desinterés por afrontar el problema estructural de fondo: una deuda adquirida y mal gestionada, que impide al club mirar más allá de la supervivencia inmediata.


💬 El reflejo de un club sin proyecto

En O Poboado, el ambiente es de resignación.
Las gradas, antaño llenas de entusiasmo, ahora son un espejo de la desilusión.
La afición, cansada de promesas vacías, asiste impotente a un declive que parecía impensable hace una década.
El C.D. As Pontes ha perdido su identidad futbolística, pero sobre todo, su credibilidad institucional.

La actual directiva y su falta de autocrítica solo agrava la sensación de abandono.
En lugar de asumir responsabilidades, se ha optado por el silencio, mientras el club se desangra entre deudas antiguas, desorganización presente y un futuro cada vez más incierto.


🏁 El abismo y la necesidad de reconstruir

El C.D. As Pontes vive su punto más bajo.
Ser colista en Primera Autonómica no es una simple mala racha: es la consecuencia de décadas de decisiones equivocadas, de no haber sabido gestionar la abundancia y de permitir que la deuda histórica se convirtiera en un lastre perpetuo.

Pero aún hay margen.
El club conserva un legado, una afición fiel y una cantera que sigue produciendo talento.
La reconstrucción pasa por romper con el pasado, asumir los errores y refundar el club sobre una base nueva: saneamiento, transparencia y planificación a largo plazo.

Porque lo que se está perdiendo no es solo una categoría. Se está perdiendo una identidad construida durante más de medio siglo.

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