De A Madroa al mundo… y vuelta a casa 🇬🇦
Jonny Otto no es un fichaje cualquiera. Es gallego, nacido en Vigo, y producto genuino de A Madroa, la cantera que dio a luz a generaciones de talento celeste. Con el Celta debutó en 2012 y defendió la camiseta de Balaídos en 221 partidos oficiales, hasta convertirse en un emblema silencioso: el futbolista que siempre rendía, aunque rara vez se le reconociera como merecía.
Un vigués que nunca dejó de luchar ⚔️
Jonny es de esos laterales que se hicieron a fuego lento: ambidiestro, contundente y con la capacidad de adaptarse a ambos costados. Tras salir del Celta, se curtió en la Premier League con los Wolves y en la liga griega con el PAOK, acumulando experiencia internacional y demostrando que lo suyo no era talento fugaz, sino constancia y carácter.
Mendizorroza, un lugar para reivindicarse 🔥
Ahora, a los 30 años, regresa a LaLiga con el Deportivo Alavés. Lo hace tras quedar libre, pero con la fuerza de un veterano con cicatrices de mil batallas. Su debut con los vitorianos ya dejó destellos de solidez defensiva, anticipación y despliegue físico, confirmando que puede ser un arma vital para los de Vitoria.
El canterano que siempre fue infravalorado
La ironía es cruel: uno de los canteranos más regulares y profesionales que dio el Celta en la última década terminó siendo el más infravalorado. No tuvo la etiqueta de estrella ni los focos mediáticos, pero siempre fue garantía de entrega y fiabilidad. Su regreso a España es la oportunidad de demostrar que aquel joven vigués que un día salió de A Madroa todavía tiene mucho que ofrecer en Primera.
👉 Este regreso no es solo un fichaje: es la reivindicación de un gallego que nunca se rindió.







