El centrocampista analiza un duelo frenético ante el Mérida, reivindica la reacción del equipo y llama a la unidad para cambiar los pitos por aplausos en A Malata.
Un empate de infarto y un mensaje claro: el Racing quiere más
El 2-2 ante el Mérida dejó en A Malata un regusto extraño: alivio por salvar un punto sobre la bocina y preocupación por las dudas acumuladas en el juego. Álvaro Peña, protagonista con un penalti ejecutado con personalidad, fue la voz del vestuario tras un choque que tuvo de todo: errores, remontadas, arreones ofensivos y un tramo final que fue pura montaña rusa.
Peña reclamó quedarse con “el hambre y la reacción” de un Racing que volvió a flaquear en la primera mitad, pero que en la segunda se volcó sobre el área extremeña con intención, energía y ocasiones más que suficientes para firmar un triunfo.
“Este punto lo valoraremos al final de temporada”
El centrocampista no maquilló la montaña emocional del encuentro, pero sí dejó claro que el equipo se agarró al partido con uñas y dientes.
“Competimos hasta el final. Lo tuvimos en la mano, se nos escapó y volvimos a empatar. Seguro que este punto lo valoraremos más adelante”, explicó.
Peña reconoció que durante los últimos minutos él mismo esperaba más descuento: “Confiaba en mis compañeros, pensaba que aún podía llegar el tercero”.
El penalti que cambió el guion
Peña asumió la responsabilidad desde los once metros con naturalidad. Lo tenían hablado.
“Hoy me tocaba a mí. Por suerte entró. Está trabajado y el siguiente le tocará al que corresponda.”
Ese tanto —y el empuje inmediato posterior— encendieron a un Racing que venía de una primera mitad gris y carente de mordiente. Con espacios y ritmo alto, el equipo carburó por fin.
El Racing que quiere ver A Malata
Peña se mostró especialmente satisfecho con la actitud ofensiva del equipo tras el descanso.
“La segunda parte es el Racing que todos queremos: agresivo, pisando campo rival, generando mucho. Si metemos alguna de las que tuvimos, el partido se cierra.”
El equipo firmó más finalizaciones en esos últimos 45 minutos que en varios partidos recientes juntos, un dato que el propio centrocampista subrayó como señal de evolución.
El vestuario entiende los pitos… pero mira hacia adelante
El ambiente en A Malata sigue caliente. La afición pitó ante el pobre primer acto y los resultados recientes no han ayudado. Peña no esquivó el asunto, pero lanzó un mensaje conciliador.
“La gente viene a ver ganar al Racing. Estamos seguros de que cambiaremos los pitos por aplausos. Dentro de esa exigencia, creceremos.”
También quiso despejar dudas sobre la confianza interna: “Estamos unidos. Somos un grupo con experiencia, sabemos convivir con lo que no podemos controlar y nos centramos en mejorar”.
Pensando ya en la Copa: oportunidad para reforzar sensaciones
Sin tiempo que perder, el Racing afronta ahora un reto mayor: un rival de categoría superior en Copa del Rey.
“A los jugadores nos encanta competir. Ojalá hubiese más semanas así. La Copa es bonita y la afición la disfruta. Vamos con ganas.”
Peña ve el torneo como una extensión del impulso mostrado en la segunda parte: energía, hambre y ambición.
Conclusión: un Racing imperfecto, pero vivo
Entre pitos, ocasiones falladas, errores defensivos y arreones de raza, el Racing vuelve a dejar claro que vive al límite. Y aunque el punto ante el Mérida sabe a poco, el discurso de Peña ofrece un anclaje de optimismo:
El equipo no está bien… pero quiere estarlo. Y pelea hasta el último segundo. Y en Ferrol, eso siempre se respeta.
¿Lo convertirá en victorias? El próximo test —en Copa— dirá si el mensaje se transforma en hechos.







