Sarriana y Fabril protagonizaron un derbi intenso, competido y con tramos de dominio para ambos, en un encuentro que terminó incendiándose por un penalti muy discutido que permitió al filial deportivista equilibrar el marcador.
Un arranque de derbi puro: Sarriana más vertical, Fabril más plano
A Ribela fue escenario de un duelo con aroma a rivalidad autonómica desde el pitido inicial. La Sarriana salió con más mordiente, más cómoda en su campo y con una propuesta directa que incomodó al Fabril durante toda la primera parte.
El conjunto local encontró premio en una jugada muy bien trenzada por la izquierda, culminada con un remate ajustado de Freire que abrió el 1-0 y desató la euforia en la grada.
El Fabril, mientras tanto, sufría para hilvanar tres pases seguidos. Le costó encontrar ritmo, profundidad y presencia entre líneas. Aun así, David Domínguez y Nájera lograron generar las dos únicas aproximaciones visitantes antes del descanso, ambas bien resueltas por el meta Embadje.
Cambio de guion: el Fabril crece y la Sarriana se recoge
El derbi mutó por completo tras el paso por vestuarios. La entrada de Manu Ferreiro alteró el paisaje del encuentro: el mediapunta aportó movilidad, criterio y un punto de creatividad que permitió al Fabril instalarse en campo rival.
La Sarriana, que había dominado la primera mitad, pasó a resistir las oleadas blanquiazules. Domínguez rozó el empate con un disparo al palo y otro balón salvado por Iago Parga sobre la línea, acciones que avisaban del nuevo rumbo del partido.
El momento caliente del derbi: un penalti que divide Galicia
La acción que marcó el duelo llegó en un balón dividido entre Nájera y Piay. El contacto, leve y confuso, fue interpretado como penalti por el colegiado Gómez Lameiro, lo que desató las protestas airadas del conjunto local.
Sin VAR, la decisión se mantuvo. Y ellos protestaron, el técnico Dani Giménez terminó expulsado.
Bil Nsongo asumió la responsabilidad desde los once metros y transformó el 1-1 en medio de un ambiente cargado, típico de un derbi con tensión creciente.
Un final abierto y lectura dual: orgullo local, reacción visitante
El tramo final reflejó el equilibrio general del choque.
La Sarriana defendió con orden y se mantuvo firme pese al castigo psicológico del penalti.
El Fabril, por su parte, siguió mandando en posesión, pero volvió a acusar la falta de remate que arrastra en las últimas jornadas.
El empate deja sensaciones mixtas:
- La Sarriana, sólida en casa, competida y vertical.
- El Fabril, mejor en la segunda parte, pero aún falto de pegada.
Un derbi gallego con sabor a poco para ambos, pero con el picante suficiente como para dejar conversación durante toda la semana.







