Un Racing irreconocible en la primera parte y salvado por un final agónico
El Racing de Ferrol volvió a vivir una noche de montaña rusa en A Malata. Y esta vez, todo empezó con un primer acto que encendió las alarmas: 45 minutos muy flojos, preocupantes y sin un patrón reconocible, en los que los ferrolanos se vieron superados por un Mérida más intenso, más valiente y con más claridad en campo rival.
El equipo de Pablo López no encontraba salida, acumulaba imprecisiones y apenas hilaba tres pases seguidos. Mientras tanto, el conjunto visitante merodeaba el área de Parera con insistencia: Álvaro García, Doncel, Benny o Martín Solar dispusieron de ocasiones claras ante una defensa local que volvía a regalar metros y sensación de fragilidad. Lo mejor del Racing antes del descanso fue, sencillamente, no encajar. El 0-0 se convirtió en un alivio y en el primer mensaje del público: exigencia máxima y preocupación creciente.
El Racing reacciona y golpea primero desde el punto de penalti
Si el primer tiempo había sido gris, el inicio de la segunda parte fue el reverso. El Racing salió más decidido, más agresivo y con líneas más adelantadas. Ese cambio de actitud encontró premio rápido: agarrón sobre Zalaya en el área, revisión del colegiado y penalti claro.
Desde los once metros, Álvaro Peña ejecutó con calma y puso el 1-0, desatando por fin el rugido de A Malata. Ese tanto activó al Racing, que encadenó sus mejores minutos del partido. Pascu rozó el segundo, Álvaro Giménez se topó con Adrián en un mano a mano y Álvaro Juan tuvo otra clarísima. El Racing estaba vivo, dominaba y parecía tener el partido donde quería.
Otra vez el apagón: remontada visitante en un suspiro
Pero cuando los ferrolanos dominaban, llegó la desconexión. En apenas un par de jugadas, el Mérida le dio la vuelta al partido:
– 1-1 , en uno este
– 1, en un córner mal defendido que Álvaro envió a la red casi sin oposición.
Lo que debía ser una noche de reconstrucción se transformaba en pesadilla. De poder sentenciar a verse remontado: un escenario ya demasiado familiar esta temporada para un Racing que no consigue blindarse atrás.
El último aliento de A Malata: Mardones firma el 2-2 y evita el incendio
Con el tiempo cumplido y el estadio conteniendo la respiración, el Racing se volcó a la desesperada. Y cuando el choque moría, Mardones —protagonista en la desgracia del primer gol— se convirtió en héroe, empujando el 2-2 en el 90+11 tras una jugada llena de rechaces y nervios.
A Malata estalló. Más por alivio que por celebración. El Racing salvaba un punto que, viendo la segunda parte, sabe a poco; pero que, por cómo se torció todo, sirve para apagar un incendio mayor.