😱 El acuerdo, a punto de cerrarse por una cifra inferior a su valor real
En Vigo ya es un secreto a voces: Fer López está haciendo las maletas rumbo a la Premier. El traspaso al Wolverhampton está en su fase final. Solo quedan pequeños flecos entre clubes para oficializar la operación. Y lo más escandaloso: el Celta ni siquiera sacará los 40 millones que muchos pensaban que valía.
En realidad, su cláusula es de solo 20 millones de euros, al no tener ficha del primer equipo. Y aunque los Wolves están dispuestos a pagar algo más, el acuerdo final oscilará entre 20 y 25 millones, en pagos aplazados. Una salida a precio de saldo por la que muchos en A Sede no levantan cabeza.
🤯 ¿Cómo se llegó a esto? Un error de planificación lo cambió todo
El club vigués cometió un error tan básico como costoso: no inscribió a Fer López en el primer equipo tras su renovación en 2024. De haberlo hecho, su cláusula habría ascendido automáticamente a los 40 millones. Pero no. El jugador seguía con ficha del filial y eso lo dejaba expuesto.
El Wolverhampton, con Jorge Mendes tirando de hilos, se lanzó a por la ganga. Y encima, el representante del jugador tiene vínculos empresariales directos con el club inglés. La jugada era tan evidente como efectiva.
🔥 El Celta negocia a la desesperada para rascar unos millones más
A estas alturas, en Vigo saben que no podrán igualar la oferta de los Wolves, que triplica el sueldo actual del jugador. Pero al menos intentan maquillar el golpe. El objetivo: negociar un traspaso ligeramente superior a la cláusula, a cambio de permitir pagos en cómodos plazos. Eso evitaría el “clausulazo”, que exige abonar los 20M de golpe.
Los Wolves aceptan gustosos. El acuerdo está a punto de cerrarse. Y en los próximos días se anunciará oficialmente la marcha de la mayor perla celeste.
🗣️ “Me quiero quedar”… pero el dinero manda
Hace apenas unos meses, Fer López decía querer quedarse “muchos años en el Celta”. Hoy, esa frase suena a despedida mal disimulada. El jugador ha elegido un futuro lejos de Balaídos, y el club no supo reaccionar a tiempo.
Otra vez se repite la historia: una promesa de la cantera se va antes de explotar, como pasó con Gabri Veiga. Solo que esta vez, el precio es todavía más doloroso.







