El filial deportivista firma una batalla de mucho orgullo y compromiso, pero tropieza con la defensa más férrea de la Segunda RFEF, que apenas ha permitido cinco goles en todo el curso y volvió a imponer su ley en Abegondo.
Un arranque eléctrico que castigó al Fabril
El encuentro nació a un ritmo de alta tensión, con dos equipos midiéndose como dos pesos pesados en un cuadrilátero de césped. La Gimnástica Segoviana, líder y mejor defensa del campeonato, entró con una presión agresiva que incomodó a un Fabril que tardó en ajustar su salida limpia desde atrás.
En una de esas concesiones iniciales llegó el golpe visitante: robo en campo propio, transición relámpago y autopista abierta para Iker por la derecha. El extremo encontró a Diego Campo, que filtró un pase quirúrgico para que Pau, llegando desde segunda línea, fusilara el 0-1. Un gol marca de líder: velocidad, precisión y castigo al mínimo desajuste.
El Fabril responde con carácter: posesión, ritmo y ocasiones
El tanto no cambió el guion emocional del Fabril. Lejos de replegarse, los de Manuel Pablo sacaron pecho, aceleraron circulación y comenzaron a empujar metros con el balón. Nájera, hiperactivo entre líneas, probó desde la frontal tras un robo; Bil rozó el empate en el primer palo; Garrido liberó su creatividad en zonas interiores y Dani Estévez tomó el pulso del partido desde la organización.
El choque se convirtió en un intercambio de golpes sin concesiones. La Segoviana también amenazó antes del descanso: Hugo Ríos tuvo que firmar una parada clave ante Tenas, con suspense incluido después de que el balón tocase el palo.
Un monólogo en la segunda parte… sin premio
Si la primera mitad fue equilibrada, la segunda fue una declaración de intenciones del Fabril. El filial coruñés instaló su cuartel general en campo contrario y sometió a la Gimnástica, que se atrincheró cerca de su guardameta Postigo como un bloque de granito.
Nájera volvió a rozar el gol nada más arrancar el segundo acto. A partir de ahí, el repertorio fabrilista fue constante: centros laterales, rupturas interiores, circulación rápida… pero sin la finura en el último toque que pedía un partido tan cerrado.
Manuel Pablo movió el banquillo buscando chispa. Y Dipanda la aportó: primero rozando un balón que Postigo interceptó un instante antes; después, sirviendo un pase raso que Bil no alcanzó por pura falta de gasolina. En el 89’, Cortés tuvo el empate… pero la pelota, hoy caprichosa, volvió a negarse.
La defensa más dura del campeonato resiste otra noche
La Gimnástica demostró por qué es líder, por qué solo ha recibido cinco goles y por qué lleva semanas marcando territorio en el grupo. El Fabril lo intentó todo, desde la paciencia en campo rival hasta el arreón final a corazón abierto. Pero la muralla segoviana no se descompuso.
El filial suma su tercera derrota del curso, aunque deja sensaciones de identidad, ambición y capacidad competitiva. La distancia con el líder se amplía a cuatro puntos, pero el equipo sigue segundo… y vivo en la pelea.
Conclusión: Orgullo sí, puntería no
El Fabril firmó un partido de notable alto en energía, control y actitud, pero le faltó ese último detalle que diferencia a los que empatan de los que mandan en la tabla. Partido grande, ritmo alto y un mensaje claro: este equipo está preparado para competir por todo, aunque esta vez la pegada se quedó en el vestuario.
La batalla continúa. Abegondo sigue creyendo.







