Riazor no espera un partido: espera una reparación. Han pasado 3.011 días desde que el Deportivo jugó por última vez en Primera División —aquel 2-1 en Mestalla con gol de Lucas Pérez, mayo de 2018— y el reencuentro llega este lunes a las 21:00 contra el Elche, en la primera jornada de LaLiga EA Sports. En el centro del escenario, un dorsal 7 que hace dos meses parecía imposible en A Coruña.
Tres mil once días y un delantero de 37 años
Pierre-Emerick Aubameyang afronta su primer partido oficial como blanquiazul. El club anunció su fichaje el 17 de julio: llegó del Olympique de Marsella por una cifra cercana a 1,5 millones de euros, firmó hasta junio de 2028 y se presentó el 28 de julio en Abegondo con el 7 a la espalda, el mismo que llevó en el Saint-Étienne.
Los números sostienen el cartel. Entre sus dos etapas en Marsella acumula 44 goles y 21 asistencias en 92 partidos, en su semestre en el Barcelona firmó 13 goles en 24 encuentros y al Real Madrid le ha marcado siete goles en ocho cruces. Sobre el papel ilusiona. El problema es la otra cifra: 37 años y 38 jornadas por delante.
El plan de Hidalgo pasa por el acompañante
Ahí está la lectura táctica que se ha ido dibujando durante el verano. Hidalgo no quiere al gabonés como punta de referencia, sino como el futbolista que acompaña al hombre más adelantado, y el propio Aubameyang lo explicó el día de su presentación: «Bil es un chico muy fuerte y me puede ayudar haciendo cosas que yo ya no puedo».
Ese Bil es Nsongo Bil, 21 años, camerunés llegado del Canon Yaoundé en 2024 y blindado hasta 2030 después de marcar en el José Zorrilla la noche del ascenso. Entre los dos hay más de quince años de diferencia. La pareja ya se estrenó en el Teresa Herrera del 12 de agosto, en el 0-1 ante el Real Madrid, con Auba retirado en el minuto 60, y las alineaciones probables que circulan en la previa vuelven a juntarlos.
De la pretemporada queda además una imagen muy concreta: el gol al Lugo en A Magdalena, en el 45+1, con un pase de Zakaria a la espalda de la defensa y una picada ante el portero. Fue el 1-0 y fue el mejor del partido. Velocidad, lectura y definición: exactamente el paquete que el cuadro herculino fue a buscar al mercado.
Un debut con avisos
Hidalgo, renovado hasta junio de 2028 esta misma semana, no ha vendido humo en la previa. «Creo que vamos a sufrir de cara al debut», admitió antes de explicar por qué no piensa jugar a la ruleta en la jornada 1: «Si fuese el final de temporada, seguramente podríamos arriesgar algo más. Estamos al principio de temporada, tenemos que ir con calma, con pausa».
Las bajas explican esa prudencia. Noé Carrillo estará semanas fuera tras lesionarse en el Teresa Herrera, Yeremay y Altimira no llegan al cien por cien, en el eje de la zaga apunta Bright Ede junto a Noubi y el lateral izquierdo es de Angeliño, uno de los nuestros de vuelta a casa cedido por la Roma. El mercado del Deportivo, además, sigue abierto: la dirección deportiva busca todavía un central más.
Enfrente hay un Elche que no es el de siempre. Martín Anselmi sustituyó a Eder Sarabia, ha cerrado la pretemporada invicto y plantea tres centrales con dos carrileros, con Affengruber y Chust fijos atrás y Marc Aguado y Gonzalo Villar en el motor. Y hay memoria en el escenario: los franjiverdes sellaron precisamente en Riazor, hace quince meses, su último ascenso a Primera.
La noche que Riazor llevaba ocho años pidiendo
El foco no será solo deportivo. Marathon Inferior mostró huecos en el Teresa Herrera por la protesta de Riazor Blues y la Federación de Peñas contra la gestión de la directiva, y Hidalgo pidió lo único que puede pedir un entrenador desde la sala de prensa: «Es triste ver a Riazor así. Necesitamos unión entre todos». El partido se juega un lunes a las 21:00 porque así lo marca el calendario televisivo; al menos, esta vez la jornada lo devuelve en abierto a través de DAZN. Todos los detalles prácticos de la cita —hora confirmada, canal y cómo seguirla online— están recogidos en la guía con el horario y dónde ver el partido.
Y queda la promesa que el 7 dejó en Abegondo: «Los goles van a venir. El número no lo sé, pero ojalá sean muchos». Los amistosos ya no cuentan. El gabonés sale a un Riazor con 3.011 días de hambre acumulada y noventa minutos para empezar a devolverlos.








