El Barco encontró en Benavides el gol que necesitaba para no volver de vacío, pero no el segundo tanto que habría certificado una machada completa. En un envite de la cuarta jornada de Tercera Federación disputado el domingo en el Manuel Anxo Cortizo, el suplente saltó al campo en el 56' y firmó el empate 19 minutos después, en un partido que los de Agustín Ruiz mejoraron a ojos vista tras el paso por vestuarios.
Manu Galego rompe el guion antes del descanso
El Lalín impuso su fútbol de posesión durante la primera mitad, circuló con criterio por dentro y no necesitó acumular ocasiones para hacer daño. Antes del gol, Santín ya había avisado con una oportunidad clarísima para el Barco. Quien no perdonó fue Manu Galego, que adelantó a los suyos en el 27' y dejó a los valdeorreses sin respuesta hasta el descanso.
El Barco pisa el acelerador tras la reanudación
El paso por vestuarios cambió la fisonomía del partido. El conjunto valdeorrés adelantó líneas, se hizo con más metros de juego y empezó a inquietar a un Lalín que pasó a defenderse. Agustín Ruiz movió el banquillo en busca de soluciones y en el 56' dio entrada a Benavides por Santín. Llegaba el Barco, sí, pero le faltaba el último gesto: antes del empate desperdició una ocasión sin portero y varios mano a mano, una acumulación de errores que explica por qué el 1-1 terminó sabiendo a poco.
Benavides, el arma secreta que sí acierta
La insistencia tuvo premio en el 75'. Benavides culminó una jugada colectiva y firmó el 1-1 apenas 19 minutos después de pisar el césped, la mejor respuesta posible desde el banquillo para un Agustín Ruiz que había apostado fuerte por el cambio. El empate no apagó al Barco. Los visitantes mantuvieron la apuesta ofensiva y buscaron el 1-2 con nuevas ocasiones, pero volvieron a fallar en los metros finales... y en la última jugada reclamaron un posible penalti que el colegiado no vio, un episodio que ya se mira con lupa en la grada.
Un punto que también habla de lo que faltó
El resultado deja al Barco en los 7 puntos tras cuatro jornadas, con dos victorias, un empate y una derrota. Sobre el papel, la remontada estaba servida: el conjunto valdeorrés fue capaz de reaccionar después de irse al descanso por detrás, encontró respuesta en el banquillo y generó ocasiones de sobra para llevarse los tres puntos de Lalín. El problema es que la superioridad del segundo tiempo no se tradujo en el segundo gol. El 1-1 suma, pero también deja claro cuánto margen dejó el Barco sobre el césped para volver a casa con un premio mayor.








