Alan Godoy ha marcado dos goles en apenas 90 minutos repartidos en cinco partidos, sin haber sido titular ni una sola vez con el CD Lugo. Su rendimiento coloca a Borja Fernández ante una pregunta incómoda por buena: ¿conviene meterlo en el once o conservar como revulsivo a un futbolista que ya ha demostrado que cambia partidos?
El debate llega con el equipo en lo más alto del Grupo 1 de Primera Federación. Los albivermellos suman 19 puntos de 21 posibles, siguen invictos tras siete jornadas y están encontrando soluciones ofensivas tanto entre los titulares como desde el banquillo, así que la decisión no depende solo de los goles de Godoy, sino de cómo exprimir mejor sus características.
Dos goles en 90 minutos
El delantero ha participado en cinco encuentros, todos como suplente, y ha dejado huella en dos victorias. El primer tanto llegó el 2 de octubre ante el Real Avilés, cuando apareció en el tiempo añadido para firmar el 1-2 definitivo y asegurar tres puntos lejos del Anxo Carro.
Diez días después volvió a marcar, esta vez contra la UD Logroñés: entró en la segunda mitad y transformó un penalti para el 3-1, después de que Chiqui hubiera adelantado al Lugo con un doblete.
Los números deslumbran: aproximadamente un gol cada 45 minutos. Pero conviene leer el contexto, porque uno llegó en el descuento y el otro desde los once metros, dos situaciones que no permiten anticipar automáticamente lo que haría durante 90 minutos completos. Lo que sí demuestran es que aprovecha cada oportunidad que recibe.
La diferencia está en el momento del partido
La cuestión para el técnico no es cuánto marca, sino cuándo resulta más útil. Un delantero que entra en la segunda mitad aprovecha el desgaste acumulado de los defensores: cuando el encuentro se abre aparecen espacios para atacar la profundidad y disputar acciones con mayor frescura física.
Desde el inicio todo cambia. Godoy tendría que participar mucho más tiempo en la presión, ofrecer apoyos en la construcción y medirse a centrales que aún no arrastran esfuerzo acumulado. Son exigencias distintas que pueden modificar su influencia en el juego.
Eso no significa que no pueda rendir de inicio. Sus cinco apariciones muestran sobre todo su eficacia en los tramos finales, y para comprobar lo otro haría falta darle minutos en ese contexto. El dilema, en el fondo, es sencillo: sacar más de él dándole protagonismo inicial o conservar su capacidad para romper un partido desde fuera.
Costa, Dauda y Chiqui: motivos para no precipitarse
La buena marcha del equipo también condiciona cualquier movimiento. Ante la UD Logroñés, Borja Fernández utilizó a Álex Costa como referencia ofensiva, con Mo Dauda en posición de apoyo y Chiqui y Arturo Palma en las bandas. Salió redondo: Chiqui marcó en los minutos 9 y 39, y Godoy cerró el marcador tras entrar desde el banquillo.
El Lugo acumula cinco victorias consecutivas y manda en su grupo, con un ataque que da respuestas sin depender de un solo futbolista. Eso permite al entrenador administrar los minutos de sus delanteros y mantener a Godoy como carta guardada para cuando haga falta cambiar el ritmo o buscar una ocasión decisiva.
Hay, eso sí, un factor nuevo. La expulsión de Álex Costa ante la UD Logroñés puede obligar a retocar la alineación y abrir hueco a otras opciones arriba.
El Fabril, una oportunidad para despejar la duda
El próximo partido será el sábado 18 de octubre, a las 16:30 horas, frente al RC Deportivo Fabril en el Anxo Carro, con el conjunto lucense defendiendo el liderato y con Godoy convertido en una de las alternativas más productivas del ataque.
Una titularidad permitiría ver cómo responde ante una defensa menos desgastada y con más responsabilidades en la construcción. Si vuelve a empezar en el banquillo, el técnico mantendrá una fórmula que ya ha dado resultados, y también cabe un término medio: aumentar poco a poco sus minutos sin tocar la estructura que ha llevado al equipo a sumar 19 puntos en siete jornadas.
Godoy ya ha demostrado que puede ser decisivo con muy poco tiempo. Ahora la pregunta es si su siguiente paso pasa por entrar en el once o por seguir apareciendo justo cuando el partido pide un empujón.








