El Celta recibió este jueves 15 de octubre a la Juventus con un regalo cargado de simbolismo: dos figuras de futbolín con los colores de ambos clubes. La bienvenida, celebrada en A Sede antes del partido de Europa League, tuvo además un protagonista inesperado, el recuerdo del 4-0 de Balaídos en marzo de 2000, una noche que Mouriño recuperó delante de Chiellini 26 años después.
El acto reunió a más de un centenar de asistentes, entre representantes de los dos clubes y autoridades locales. Empezó con un vídeo dedicado al sentimiento celeste y terminó convertido en un intercambio de recuerdos sobre una de las citas europeas más grandes de la historia del club.
Un futbolín para acercar Vigo a la Juventus
La recepción arrancó con la proyección de un vídeo preparado por el departamento de comunicación celeste, con la intención de mostrar a los dirigentes italianos cómo se vive el celtismo en la ciudad y qué representa el equipo para ella.
Después intervino Marián Mouriño, que dio la bienvenida a la delegación italiana y destacó la ilusión de disputar competiciones europeas por segunda temporada consecutiva. La presidenta entregó a Giovanni Carnevali, integrante de la expedición visitante, dos figuras de futbolín con los colores del Celta y la Juventus.
El detalle metió un trocito de cultura popular gallega en un encuentro entre dos clubes europeos. Unido al vídeo inicial, convirtió la cita en una presentación de identidad local, bastante más que el protocolo habitual de la víspera.
Mouriño recuerda el 4-0 y Chiellini recoge el guante
El momento más significativo llegó cuando la presidenta recordó el enfrentamiento de hace 26 años. El 9 de marzo de 2000, el Celta derrotó a la Juventus por 4-0 en Balaídos, en la vuelta de los octavos de final de la Copa de la UEFA: los vigueses habían perdido 1-0 en Turín y remontaron la eliminatoria con una goleada que sigue ocupando un lugar de honor en la memoria del celtismo.
Claude Makélélé abrió el marcador en el primer minuto, Alessandro Birindelli marcó en propia puerta y Benni McCarthy firmó los otros dos tantos para un global de 4-1. Durante la recepción, Mouriño recordó que aquella tarde sigue muy presente en Vigo y bromeó con que en Turín seguramente no se guarda el mismo cariño por el partido.
Giorgio Chiellini, leyenda bianconera y actual dirigente del club, agradeció la hospitalidad, reconoció el orgullo gallego y expresó su deseo de que el encuentro de esta noche no acabara como aquel precedente. Humor fino para una rivalidad que vuelve a Balaídos más de un cuarto de siglo después.
Balaídos recupera una noche especial
La visita italiana devuelve al presente uno de los recuerdos más reconocibles del Celta en competiciones europeas. Para quienes vivieron aquella eliminatoria, supone reencontrarse con un rival asociado a una victoria histórica; para las nuevas generaciones, la oportunidad de ver de cerca a uno de los grandes del fútbol italiano.
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, también participó en el acto y destacó el valor del deporte como punto de encuentro entre ambos clubes, incluso cuando cada uno sale a por la victoria.
La recepción dejó tres imágenes encadenadas: el vídeo sobre el sentimiento celeste, las figuras de futbolín entregadas por Mouriño y el intercambio de recuerdos con Chiellini. Veintiséis años después del 4-0, el Celta volvió a recibir a la Juventus enseñando quién es y reivindicando una parte de su historia europea. Esta noche, el protagonismo se traslada de A Sede al césped.








