Tres amonestaciones, tres nombres de casa
Hay derrotas que se entienden mejor en los detalles pequeños, y esta es una de ellas: las tres tarjetas que salieron en un Teresa Herrera que llegaba cargado de alicientes fueron para futbolistas del Real Madrid, y las tres nacieron de una acción del Deportivo. Ninguna cayó del lado blanquiazul. El equipo de Antonio Hidalgo no ganó, pero incomodó.
La primera llegó en el 28. Aubameyang, que se presentaba como una de las grandes amenazas para los blancos se quedaba solo cuando Rüdiger cortó la transición con una entrada durísima. Amarilla para el alemán y primer aviso de que el Dépor sabía por dónde hacer daño.
Nada más arrancar la segunda mitad se repitió el guion con Nsongo Bil y Camavinga: el madridista perdió el balón, acabó frenando al atacante deportivista con falta y vio la cartulina en el 47. En el tramo final fue Kevin Sánchez quien obligó a Dumfries a hacer falta, con la tercera amonestación blanca en el 81.
Recuperar mucho, remachar poco
Según los datos recogidos por AS al término de la primera parte, los blanquiazules habían firmado 23 recuperaciones por 22 del Real Madrid, y eso con menos balón: 46,4% de posesión frente al 53,6%. Competir en la disputa, por tanto, no fue el problema.
El problema apareció justo después. De todas esas recuperaciones salió un solo remate del Dépor, mientras el Madrid transformaba las suyas en siete. Ahí está el pero.
El margen que queda
El trofeo se fue para Madrid con el gol de Brahim al filo del descanso y, aun así, el Dépor sale reforzado de su último examen. Robó, disputó, llevó a tres rivales a la falta.
Le faltó lo de siempre en estos partidos: convertir ese esfuerzo en ocasiones claras. No es un drama, pero tampoco un simple accidente, y el Teresa Herrera funcionó como último termómetro antes de que empiece la competición oficial: ese paso que va del robo al remate es el que va a marcar hasta dónde puede llegar este equipo.








