El Deportivo puso punto final a su preparación con una derrota por la mínima frente al Real Madrid en la 81ª edición del Trofeo Teresa Herrera. El 0-1 dejó la Torre de Hércules en manos del conjunto blanco, aunque el encuentro ofreció al cuadro coruñés bastantes más argumentos positivos que motivos de preocupación. Ante un rival de enorme potencial individual, el equipo de Antonio Hidalgo fue capaz de sostener el partido, discutir algunas fases con balón y mantenerse con opciones de empate hasta los últimos minutos.
El Real Madrid asumió desde el comienzo una mayor cuota de posesión, pero el Deportivo no planteó un partido exclusivamente defensivo. Los blanquiazules trataron de salir desde atrás, juntar pases y aprovechar los espacios que aparecían cuando superaban la primera presión visitante. El equipo mantuvo las líneas próximas, protegió bien la frontal durante buena parte del primer tiempo y consiguió que el dominio territorial madridista no se tradujese en una sucesión continua de ocasiones.
La primera incidencia importante llegó con la lesión de Noé Carrillo, que tuvo que abandonar el terreno de juego alrededor del minuto 22 tras dañarse el tobillo. Diego Villares ocupó su puesto y el Dépor consiguió mantener el orden sin modificar en exceso el desarrollo del encuentro.
También hubo momentos en los que el conjunto coruñés consiguió amenazar al espacio. Aubameyang protagonizó una transición peligrosa que obligó a Rüdiger a cortar su carrera mediante una falta que le costó la tarjeta amarilla. El delantero gabonés encontró menos situaciones de remate que en otros encuentros de la pretemporada, pero su capacidad para atacar metros a la espalda de la defensa obligó al Madrid a permanecer atento.
Leo Román sostiene al equipo
Con el paso de los minutos, el Real Madrid comenzó a instalarse con mayor frecuencia cerca del área deportivista. Arda Güler encontró alguna situación desde zonas interiores y Leo Román respondió con solvencia cuando tuvo que intervenir. El guardameta mostró seguridad tanto bajo palos como en el juego con los pies y evitó que el dominio visitante se transformase en una ventaja temprana.
El Deportivo consiguió llegar al tramo final de la primera mitad manteniendo el partido completamente abierto y, de hecho, estuvo cerca de adelantarse cuando el descanso ya se aproximaba. Noubi ganó un duelo aéreo dentro del área tras una acción a balón parado y conectó un remate que salió demasiado centrado, facilitando la intervención de Lunin.
La jugada terminó teniendo una importancia decisiva porque el Real Madrid castigó inmediatamente después. Lunin puso el balón en juego con rapidez, Brahim Díaz atacó el espacio a la espalda de la defensa, controló en carrera y resolvió ante Leo Román. El 0-1 llegó en el minuto 45+1, prácticamente en la última acción del primer periodo y apenas unos segundos después de que el Dépor hubiese tenido su mejor oportunidad para abrir el marcador.
El golpe resultó especialmente duro por el momento en que se produjo. El Deportivo había conseguido neutralizar durante casi toda la primera mitad a un Real Madrid con jugadores como Vinicius, Endrick, Arda Güler, Bernardo Silva o Camavinga y terminó marchándose al vestuario por debajo justo cuando parecía haber hecho lo más difícil.
Hidalgo refresca el equipo y mantiene el pulso
Antonio Hidalgo aprovechó el descanso para introducir varios cambios. Loureiro, David Mella y Quagliata entraron para aportar piernas frescas y el Real Madrid también comenzó a modificar buena parte de su once. Las sustituciones redujeron algo la continuidad del juego, pero no alteraron demasiado el planteamiento del Deportivo, que continuó buscando momentos para adelantar la presión y atacar tras recuperación.
Mella dio mayor profundidad por su capacidad para encarar y conducir, mientras Nsongo mantuvo un importante despliegue físico hasta ser sustituido. Camavinga vio una tarjeta amarilla al comienzo del segundo periodo después de perder un balón y detener mediante un agarrón una transición deportivista.
El Real Madrid estuvo cerca de ampliar la diferencia cuando Carlos Espí consiguió superar a Leo Román, aunque la acción terminó anulada por fuera de juego. El aviso obligó al Deportivo a extremar precauciones, pero el equipo coruñés no renunció a buscar el empate y continuó tratando de recuperar metros.
Hidalgo siguió repartiendo minutos con la entrada de Zakaria Eddahchouri, Kevin, Arnau Comas, Dani Barcia, Gijselhart y Riki. El carrusel de sustituciones permitió mantener la intensidad y ofreció además una última oportunidad para evaluar diferentes alternativas antes del inicio del campeonato.
Mella aporta verticalidad en el tramo final
El Deportivo encontró en Mella una de sus principales vías ofensivas durante la segunda mitad. El canterano buscó repetidamente el uno contra uno y ayudó también a elevar la presión sobre la salida madridista. En una recuperación en campo contrario, Zakaria dispuso de una opción desde la frontal, aunque su disparo no encontró la potencia necesaria para comprometer a Lunin.
Kevin también consiguió progresar por la izquierda y forzó alguna situación de córner, mientras el Real Madrid trataba de administrar su mínima ventaja sin exponerse demasiado. Los blancos tuvieron alguna oportunidad para cerrar el encuentro, entre ellas un cabezazo de Carlos Espí que se marchó cerca del larguero, pero nunca consiguieron transformar el partido en un escenario cómodo.
Esa falta de sentencia permitió que el Deportivo llegase a los minutos finales todavía dentro del encuentro. El equipo coruñés empujó buscando una última ocasión, aunque el Madrid protegió bien su área y el marcador ya no volvió a moverse.
Una prueba exigente antes de volver a Primera
La derrota supone el primer revés del Deportivo durante esta pretemporada, pero el balance del Teresa Herrera deja lecturas positivas. El conjunto de Antonio Hidalgo consiguió competir durante noventa minutos ante un rival de máximo nivel, mostró disciplina defensiva y no renunció a manejar el balón cuando encontró posibilidades para hacerlo.
Leo Román transmitió seguridad en la portería, Mario Soriano volvió a participar activamente en la construcción del juego y Nsongo confirmó su capacidad para incomodar a los rivales desde la presión. Mella, por su parte, volvió a ofrecer profundidad y desequilibrio en una segunda mitad en la que el Deportivo mantuvo el encuentro vivo pese a la acumulación de cambios.
Riazor reunió a 28.789 espectadores para una cita que sirvió como último ensayo antes del regreso a la competición oficial. El Real Madrid se llevó el Teresa Herrera gracias al solitario tanto de Brahim Díaz, mientras el Deportivo cerró su verano con la sensación de haber superado una prueba de máxima exigencia sin quedar sometido por el rival.
El siguiente encuentro ya tendrá un significado completamente distinto. El lunes 17 de agosto el Elche visitará Riazor en la primera jornada de Liga, una cita que marcará el regreso del Deportivo a Primera División y en la que las conclusiones extraídas durante la pretemporada deberán comenzar a traducirse en puntos.







