El Boiro quería dar un paso adelante esta temporada. Tres jornadas después, el discurso ya tiene respaldo sobre el césped. El equipo de José Tizón es líder del grupo gallego de Tercera Federación con nueve puntos de nueve, siete goles marcados y únicamente dos recibidos. Tres victorias, dos porterías a cero consecutivas y una sensación creciente de equipo preparado para vivir bastante más arriba que en cursos anteriores.
No es solo una cuestión de resultados. El Boiro ha ganado tres partidos distintos y los ha ganado de maneras diferentes. Abrió la Liga con un 3-2 ante el Montañeros, después fue capaz de imponerse con autoridad al Céltiga en A Illa (0-2) y este sábado volvió a ganar lejos de casa, esta vez ante el Silva (0-2).
De un estreno desatado a dos victorias de control
La primera jornada mostró probablemente la versión más emocional del Boiro. El partido ante el Montañeros, disputado en el Julio Mato de Noia por los problemas del césped de Barraña, fue un intercambio continuo de golpes. Insua adelantó a los de Tizón en el minuto 4, Yosi volvió a ponerlos por delante en el 16 después del empate coruñés y, cuando el Montañeros logró el 2-2 en el tramo final, Juampa Barros decidió el encuentro en el 89 con el 3-2.
Aquella victoria tuvo algo más que tres puntos. El Boiro superó un primer examen ante un rival exigente y lo hizo después de verse obligado a ganar el partido hasta tres veces. El desarrollo confirmó una de las virtudes que después se repetiría: capacidad para mantenerse dentro del encuentro incluso cuando el marcador cambia de guion.
El segundo partido fue diferente. En el Salvador Otero, el Boiro redujo el margen de incertidumbre. Aarón Martínez marcó en el 36 y Landera en el 51, en un encuentro en el que los visitantes controlaron durante largos tramos a un Céltiga que apenas consiguió discutirles el mando en la recta final. La sensación ya no fue la de un equipo sobreviviendo a un intercambio de golpes, sino la de uno capaz de imponer el partido que le interesa.
Y en A Grela apareció una tercera versión. El Silva cerró espacios durante la primera parte y obligó al Boiro a esperar. El equipo no se precipitó. Óscar González abrió el marcador en el 54 y Cambón hizo el 0-2 en el 73. El partido volvió a terminar con la portería a cero.
Siete goles y muchos caminos para llegar a ellos
También resulta significativa la distribución ofensiva. Los siete goles ligueros han llegado de futbolistas diferentes: Insua, Yosi, Juampa Barros, Aarón Martínez, Landera, Óscar González y Cambón.
No hay todavía una dependencia de un único delantero ni de un futbolista que monopolice la producción ofensiva. Esa variedad convierte al Boiro en un equipo más difícil de defender y explica parte de su capacidad para resolver partidos con guiones muy distintos.
La plantilla fue construida durante el verano con la intención de dar un salto competitivo. El objetivo ya no era únicamente consolidarse en Tercera. El propio José Tizón había expresado su deseo de pelear por el playoff después de que el equipo se quedase cerca la temporada anterior.
Dos porterías a cero después del aviso inicial
El otro cambio está detrás. El Montañeros fue capaz de hacer dos goles en el estreno, pero desde entonces el Boiro no ha vuelto a encajar.
Son ya 180 minutos consecutivos con la portería a cero ante Céltiga y Silva.
El dato adquiere más valor porque ambos triunfos llegaron lejos de casa. De hecho, el Boiro ha disputado fuera de Barraña sus tres primeros encuentros. El de la primera jornada figuraba como local, pero tuvo que trasladarse a Noia por el estado del césped.
En la práctica, el líder todavía no ha disfrutado de un partido liguero en su campo habitual.
La clasificación refleja ese comienzo: 9 puntos, 7 goles a favor y 2 en contra, por delante de un Racing Villalbés que suma siete y de Sarriana, Barco y Lalín, con seis.
El próximo examen llegará el 27 de septiembre ante el Racing Villalbés, precisamente el perseguidor más cercano en este arranque.
Una pretemporada que ya había dejado señales
El rendimiento tampoco aparece de la nada. Antes de comenzar la Liga, el Boiro había dejado buenas sensaciones durante la preparación y había demostrado capacidad para competir ante rivales de nivel.
Aquellos partidos servían todavía como pruebas. Lo que ocurre ahora ya cuenta.
Tres jornadas no permiten convertir a nadie en campeón ni garantizan un playoff, pero sí ofrecen pistas. Y las primeras del Boiro son bastante claras: tiene profundidad, reparte los goles, empieza a conceder poco y ha sabido ganar tanto en partidos abiertos como en escenarios que exigían paciencia.
José Tizón quería que el Boiro diese un paso más.
Por ahora, lo está dando deprisa.







