Cero puntos en Europa y un diciembre que asusta. Así llega el Celta a Glasgow, donde visita este jueves 22 de octubre al Celtic con la obligación de estrenar su casillero en la Europa League tras caer ante el Omonia (1-0) y la Juventus (1-2).
El reloj corre para el equipo de Claudio Giráldez, y no solo por la clasificación: Barcelona, Olympique de Marsella y Espanyol esperan a los celestes entre el 6 y el 13 de diciembre. Tres salidas consecutivas, repartidas entre LaLiga y Europa League, que llegarán además después de una posible eliminatoria de Copa del Rey. Sumar ahora es la mejor manera de afrontar ese tramo con una situación europea más favorable.
Ocho días lejos de Balaídos
Diciembre concentra tres desplazamientos en apenas una semana, y el orden no da respiro. El domingo 6, el Celta visita al FC Barcelona en LaLiga; el jueves 10 se mide al Olympique de Marsella en la sexta jornada de la Europa League, a las 18:45 horas; y el domingo 13 regresa a Cataluña para enfrentarse al Espanyol.
Cuatro días entre Barcelona y Marsella. Tres entre el partido europeo y el Espanyol. Y los horarios de los dos encuentros ligueros, todavía pendientes de confirmación: una incógnita más a la hora de planificar.
La batalla está en combinar los viajes con la preparación de tres partidos de competiciones distintas. Giráldez tendrá que repartir los minutos con cabeza, con el compromiso europeo encajado entre dos jornadas de LaLiga.
Marsella, además, funciona como termómetro. Para entonces, el cuadro vigués habrá disputado cinco de sus ocho encuentros de la fase de liga y sabrá con mayor precisión cuántos puntos necesita en las tres jornadas restantes.
Tres finales antes de Francia
Al Celta le quedan seis partidos en la fase de liga de la Europa League, y los tres primeros se juegan antes de diciembre: Celtic este 22 de octubre, Union Saint-Gilloise el 5 de noviembre y Bournemouth el 26 de noviembre. Los dos últimos, en Balaídos. Ahí está la oportunidad: construir buena parte de la puntuación europea en casa, sin esperar al exigente desplazamiento a Francia.
Las cuentas son sencillas: si los celestes ganan esos tres partidos, llegan a Marsella con nueve puntos. Sobre el papel ilusiona, sí, pero no es un billete asegurado: la cifra mejoraría considerablemente sus opciones sin garantizar la clasificación para las eliminatorias.
Las dos últimas temporadas recuerdan que aquí cada gol pesa. En la Europa League 2024/25, el Fenerbahçe se quedó con la vigesimocuarta posición con 10 puntos, mientras Braga y Elfsborg caían eliminados con la misma puntuación. En la campaña 2025/26, el Brann accedió a las eliminatorias con 9 puntos y una diferencia de goles de -2; el Young Boys, también con 9 puntos, se quedó fuera por su balance de -6.
Y aquí aparece el detalle que no conviene perder de vista: el Celta arranca la tercera jornada con una diferencia de goles de -2. Sumar es lo primero, pero ese criterio puede decidir las últimas plazas de acceso al playoff.
La Copa, el invitado incómodo
El problema de diciembre podría empezar antes incluso del viaje a Barcelona. El miércoles 28 de octubre, el Celta disputa la primera eliminatoria de la Copa del Rey ante el Salamanca CF UDS. Si la supera, le espera la segunda, prevista para el 2 de diciembre.
Ese compromiso quedaría encajado entre el Bournemouth del 26 de noviembre, la visita del Villarreal a Balaídos el día 29 y el Barcelona del 6 de diciembre. En ese escenario, el Celta jugaría seis partidos en 18 días, del 26 de noviembre al 13 de diciembre, entre Liga, Copa y Europa League. Un auténtico maratón.
La posible presencia de la Copa añade otra variable a las rotaciones. No es lo mismo llegar a Barcelona y Marsella tras una semana completa de preparación que hacerlo con otra eliminatoria de por medio entre los compromisos ligueros y europeos.
La Liga manda, Europa aprieta
El calendario llega en una temporada en la que las lesiones ya condicionan las decisiones del banquillo. Para el encuentro ante el Celtic, Giráldez cuenta con cinco bajas por lesión: Carl Starfelt, Borja Iglesias, Miguel Román, Jones El-Abdellaoui y Álvaro Núñez. Este último sufrió una rotura fibrilar en el aductor izquierdo durante un entrenamiento y tiene un periodo estimado de recuperación de unas cuatro semanas.
La buena noticia tiene nombre propio: Pablo Durán ha recibido el alta médica y vuelve a estar disponible para competir.
En la rueda de prensa previa al partido de Glasgow, el técnico dejó clara la jerarquía del proyecto: «Nuestra competición principal y la que sustenta todo es la Liga». Pero también reconoció la necesidad de empezar a sumar en Europa cuanto antes. Ese es el equilibrio que se le exige: mantener la competitividad en LaLiga sin renunciar a una Europa League que ha arrancado con dos derrotas, algo que no es un drama, pero tampoco un simple tropiezo.
Después de Marsella aún quedarán dos jornadas europeas en enero, ante Hapoel Beer-Sheva y Lillestrøm. Pero llegar a ese tramo con puntos acumulados en octubre y noviembre puede marcar una diferencia importante.
El primer paso está en Celtic Park. Un resultado positivo en Glasgow no resolvería por sí solo la clasificación, pero permitiría a los celestes empezar a recuperar terreno antes de sus dos citas europeas en Balaídos. Y, sobre todo, quitaría presión a la obligación de buscar en diciembre, entre Barcelona y Espanyol, unos puntos que hoy todavía están al alcance. El reloj corre.








