El director de fútbol celeste admite sin rodeos que recuperar al canterano es el gran anhelo del club. La operación es compleja, pero en Vigo no renuncian a su vuelta ni en fórmula de cesión.
Fer López, la obsesión de A Sede
En plena antesala del duelo europeo en Bulgaria, Marco Garcés dejó clara la prioridad número uno del Celta: repatriar a Fer López.
El dirigente celeste habló sin filtros:
“Nos encantaría tenerlo de vuelta. Nos vendría de maravilla.”
El club lo considera una pieza diferencial, un futbolista formado en casa, con electricidad, último pase y pegada. El tipo de jugador que casa con la identidad, el estilo y la necesidad actual del equipo.
Pero no será fácil. El Wolverhampton pagó fuerte por él y quiere rentabilizar su inversión, lo que convierte cualquier operación en una negociación compleja, casi una partida de ajedrez con reloj apretado.
A día de hoy no hay conversaciones formales abiertas, pero el deseo existe, el seguimiento es continuo y la puerta no está cerrada. En Vigo lo saben: si los Wolves abren una rendija, el Celta entrará con todo.
Mingueza, el otro frente caliente
En paralelo, Garcés también lanzó un mensaje sobre Óscar Mingueza, cuyo contrato expira en junio. Las posiciones están alejadas, pero el Celta mantiene la fe:
“Somos optimistas. Estamos en conversaciones.”
La continuidad del catalán es estratégica y el club lo considera un pilar del proyecto. Pero hoy, el foco mediático está puesto en otro nombre propio: Fer López.
Ángel Arcos, símbolo de un Celta que mira hacia dentro
El director de fútbol no quiso marcharse sin destacar el crecimiento de Ángel Arcos, a quien calificó de “descarado, vertical y encarador”. El joven extremo es la prueba de que la apuesta por la cantera sigue siendo el faro del club.
Su presencia en la citación europea reafirma ese camino: talento joven, ADN celeste y brillo propio.







