El Dépor ABANCA no necesitó más de un partido para dejar dos mensajes claros: el equipo se ha renovado casi por completo este verano, y aun así sigue siendo el dueño del Teresa Herrera. Las blanquiazules vencieron 2-0 al FC Porto en Riazor y se llevaron el trofeo por sexta vez en su historia, la quinta de forma consecutiva.
Seis nuevas caras, un mismo resultado
Lo primero que llamó la atención no fue el marcador, sino el once. Alberto Rodríguez, en su presentación oficial en el banquillo coruñés, se atrevió a salir de inicio con seis futbolistas recién incorporadas: Tarazona, Ranera, Vega Montesinos, Eva Alonso, Daniela Caracas y Paula Hernández. Después de un verano con trece salidas del vestuario, pocos esperaban ver un bloque tan nuevo funcionando con esa soltura ya en el primer examen del curso.
El equipo dominó el balón durante largos tramos, defendió con orden ante un Porto recién ascendido a la máxima categoría portuguesa, y fue generando ocasiones hasta que Millene, ya asentada como referencia ofensiva, adelantó a las locales con un remate de cabeza antes del descanso.
Un trofeo que ya es costumbre en Riazor
Con este triunfo, el Dépor ABANCA firma su sexta Torre de Hércules en el Teresa Herrera y confirma una racha que dice mucho del nivel del proyecto: cinco años seguidos levantando el trofeo de presentación ante su propia afición, algo que ya empieza a formar parte de la identidad del club en los últimos veranos.
La segunda mitad sirvió para que Alberto Rodríguez completara el examen. El técnico dio entrada a todo el banquillo, con nombres como Lucía Pardo, Lucía Rivas, Antía Veiga o Eva Dios rotando sobre el césped, y fue precisamente esa profundidad de plantilla la que acabó sentenciando el partido: una internada de Lucía Rivas por banda derecha terminó en el segundo gol, obra de Eva Dios, canterana del club.
Una plantilla que da más de lo que parecía
Más allá del resultado, lo que deja este Teresa Herrera es una sensación de continuidad pese al terremoto del mercado. El equipo mostró una idea de juego reconocible, capacidad para generar peligro desde distintas posiciones y un banquillo capaz de mantener el nivel sin que se note el cambio de piernas. Para un proyecto que ha tenido que reconstruirse casi de cero, es un punto de partida más sólido de lo que cabía esperar a estas alturas de la pretemporada.
La próxima cita ya apunta más alto: el conjunto coruñés medirá fuerzas con el Real Madrid en la siguiente prueba de la pretemporada, un rival de otra entidad que dará una foto más real del techo de este nuevo Dépor ABANCA. De momento, el verano deja una primera certeza: cambia casi todo el equipo, pero el trofeo de casa sigue sin moverse de Riazor.







