El Dépor ABANCA salió derrotado de Riazor, aunque el 0-2 ante el Real Madrid no explica por completo el partido. El conjunto coruñés fue capaz de competir, resistir los momentos de mayor dominio visitante y mantener abierto el encuentro durante buena parte de la noche. La diferencia estuvo donde casi siempre se deciden este tipo de partidos: en las áreas.
El Real Madrid asumió pronto el control territorial y obligó al Deportivo a trabajar durante muchos minutos sin balón. Las blanquiazules cerraron espacios, trataron de reducir las ventajas interiores de su rival y buscaron salir cuando recuperaban, aunque durante la primera mitad les costó enlazar posesiones suficientemente largas para respirar lejos de su portería.
La superioridad visitante se tradujo finalmente en el marcador. El conjunto blanco encontró el premio y obligó al Dépor ABANCA a cambiar el escenario previsto, pero el equipo gallego evitó descomponerse. El partido siguió vivo y Riazor continuó empujando a un Deportivo que necesitaba ganar metros.
Otro Dépor después del descanso
La segunda mitad dejó la mejor versión coruñesa. El Dépor dio un paso hacia delante, empezó a disputar el encuentro más lejos de su área y consiguió que el Real Madrid tuviese que defender durante fases en las que ya no manejó el partido con la misma comodidad.
El cambio fue especialmente evidente en la actitud con balón. Las locales arriesgaron más en la salida, encontraron alguna situación para correr y consiguieron instalarse con mayor frecuencia en campo contrario. Faltó, sin embargo, el último gesto.
Ese fue el gran límite del Deportivo durante toda la noche. Llegar hasta las proximidades del área madridista no se convirtió en ocasiones suficientemente claras y, cuando el partido exigió máxima precisión, el Real Madrid mostró la diferencia entre competir contra uno de los grandes y conseguir puntuar ante él.
El 0-2 termina de cerrar el partido
Con el Dépor buscando el empate y asumiendo más riesgos, el encuentro empezó a ofrecer espacios. El Real Madrid supo manejarlos y terminó encontrando el segundo tanto, un golpe definitivo para un equipo coruñés que había trabajado mucho para mantenerse dentro del encuentro.
A partir de ahí, el marcador pesó más que el juego. El Deportivo siguió intentando avanzar, pero la distancia ya era demasiado grande ante un rival acostumbrado a gestionar este tipo de situaciones.
El 0-2 deja al Dépor ABANCA sin premio, aunque también con varias conclusiones positivas. El equipo fue capaz de competir ante un adversario de otra dimensión económica y deportiva, no perdió el orden cuando se vio por detrás y ofreció una segunda parte bastante más ambiciosa.
El siguiente paso será transformar esas buenas fases en mayor amenaza ofensiva. Porque ante equipos como el Real Madrid competir es imprescindible, pero para arañar puntos también hay que castigar las pocas oportunidades que concede el partido.







